Actualizado 16/05/2007 02:00 CET

Andrés Aberasturi.- Y aún quedan las Generales...

MADRID, 16 May. (OTR/PRESS) -

El ambiente es ensordecedor pero la gente, en contra de lo que piensan los políticos, sabe muy bien -o duda- a qué alcalde quiere en su ayuntamiento y a que presidente en su comunidad. Y ya pueden los grandes líderes hablar del infierno o la gloria eterna y los candidatos recurrir a la guerra de Irak o a la política antiterrorista: saldrán en los titulares, discutirán en las tertulias, hablarán de Irlanda del Norte o del triunfo conservador en Francia, pero la gente, el pueblo, los ciudadanos de las grandes urbes y mucho más los de los pueblos no tan inmensos, tienen más o menos claro qué aspirante es capaz de responder a sus necesidades en mejor medida y quien no es de fiar. Naturalmente están los fanáticos que pase lo que pase votan siglas más que programas y sobre todo más que personas, pero no son muchos y menos aun si las figuras siguen empeñadas en sembrar el desencanto con insultos y mentiras.

Yo no recuerdo unas elecciones tan crispadas desde que en este país las urnas sustituyeron al mítico motorista que venía de El Pardo con el cese o el nombramiento decidido por quien te dije. Pero no es agradable ver un informativo, oír la radio o leer un periódico. Aquí parece que nadie quiere construir y se recurre a lo que sea para dejar al adversario entre la espada y la pared. Todos repiten que en política "no vale todo" para luego utilizarlo todo en mítines, entrevistas y declaraciones. La sensatez no cotiza en esta bolsa ni la coherencia y la educación tienen sitio en la campaña. Y si esto es así en unas elecciones municipales y autonómicas ¿a dónde vamos a llegar en las generales?

Los programas del corazón hacen estragos y contaminan incluso la política. Asegura una periodista al famoso de turno que ella sabe que el tal famoso pasó una noche en no se qué hotel con no se qué señorita. El famoso, indignado, lo niega y le pide que lo demuestre y la periodista contesta que ella tiene sus fuentes que no piensa revelar. Y se queda tan ancha. ¿No es alucinante? Pues Bermejo, que no es periodista del corazón sino ministro y nada menos que de Justicia, acusa al Gobierno de Esperanza Aguirre de que se le prohibió investigar, siendo fiscal jefe de Madrid, la "trama Tamayo". La señora presidente demuestra que es falso y por toda réplica el candidato Simancas afirma: "Bermejo dijo lo que dijo y sabe lo que dijo" Y como la periodista el corazón, también se queda tan ancho. Pues vale.

Como vale también la magnifica explicación de ZP en tema de las polémicas listas encubiertas de HB: "La ley de partidos se ha aplicado en sus justos términos, no menos de lo que exige ni más de lo que establece". Se ve a al PSOE le sienta bien los críptico. El problema, insisto es si estas adivinanzas, dan votos, los quitan o alejan de la política al ciudadano.

Andres Aberasturi

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