Andrés Aberasturi.- El "euskobarómetro"

Actualizado 04/07/2009 14:00:35 CET

MADRID, 4 Jul. (OTR/PRESS) -

Aunque después de las previsiones del CIS en las elecciones europeas no resulte nada fácil creer en las encuestas digamos "oficiales", los titulares que arroja el último "euskobarómetro" deberían provocar aunque solo fuera cinco minutos de meditación a los partidos que hoy son algo en el País Vasco: al parecer el 61% rechaza el pacto entre el PSE y el PP y un 49 % incluso cuestiona su legitimidad. El otro dato interesante se refiere a los deseos de independencia que sólo parecen tenerlos 24 de cada cien ciudadanos vascos. Los datos siguen y las lecturas que se pueden hacer de los mismos pertenecen ya al ámbito de las interpretaciones personales. Pero los tres a puntados resultan lo suficientemente interesantes como para detenerse un minuto en cada uno de ellos.

Que el 61% de los ciudadanos rechace el pacto que ha llevado a la presidencia al líder socialista, no deja de ser moderadamente sorprendente; resulta obvio que los votantes del PNV lo vean con malos ojos pero no tanto que -siempre según el euskobarómetro- el pacto no convenza tampoco a casi la mitad de los votantes socialistas. Difícil misión la del nuevo Lehendakari que va a tener que entenderse con el PP, no abandonar al PNV y convencer a la mitad de sus votantes de que la experiencia merece la pena. Sólo el tiempo dirá quien tiene razón pero esta falta de confianza -es una forma dulce de llamarlo- del socialista de base en el PP, viene alimentada por muchos años de errores en uno y otro partido mas ocupados en el insulto y la descalificación mutua que preocupados por la realidad social que es de todos y a todos afecta.

El segundo dato a señalar es que casi la mitad de los vascos, cuestionan la legitimidad del pacto de gobierno. Y esto no tiene discusión posible en una democracia porque esa es su grandeza y posiblemente también su miseria. Lo que no vale es cuestionar las alianzas o los pactos cuando nos van mal y aplaudirlos cuando nos benefician. El PP en Madrid, por ejemplo, o en Galicia, sabe que tiene que ganar por mayoría absoluta porque juega contra dos, por no hablar del tripartito catalán o de ese convoluto que es el Gobierno Balear del que buena parte de culpa la tiene el propio PP o muy directamente el señor Matas.

Por último está el escasamente detectado deseo de independentismo. Aunque la cifra no es baja, sí parece retroceder sobre las anteriores y con una "trampa" añadida: que se trata de una encuesta y no de un referéndum serio; en el caso de que algún día se diera esa consulta popular, el fracaso de los independentistas sería clamoroso porque una cosa es ser y sentirte nacionalista y otra que ese sentimiento te nuble la realidad. El discurso independentista se sostiene muy fácilmente pero su realización resultaría francamente complicada y los resultados más que dudosos. Se pongan como se pongan y digan lo que digan los secesionistas, cada vez resulta más absurda la idea. Justo por eso, su discurso se mantiene en Cataluña y justo por eso, y por algo bastante más dramático, sigue siendo válido en Euskadi.

OTR Press

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