Andrés Aberasturi.- Pactar la campaña.

Actualizado 01/10/2011 14:00:36 CET

MADRID, 1 Oct. (OTR/PRESS) -

Salvo el Sr. Mas y los que le siguen al pie de la letra para bien o para mal, para entusiasmarse con sus cosas o para cabrearse con alguna majadería -lo del castellano de los andaluces o lo gallegos, por ejemplo-, salvo esos, digo, este país no está para bromas ni para exageraciones; por una vez los españoles no estamos en general crispados sino más bien pesimistas, decepcionados, tirando a tristones y escépticos. Y eso es grave y debería tener consecuencias en la larguísima campaña electoral en la que siempre estamos metidos. Pero los asesores no lo ven así, no lo han entendido y han optado por una campaña gore en la que el enemigo (en este caso el PP) va a tirar de guadaña en el mejor de los casos y de motosierra en el peor. Habrá sangre de jubilados, sangre de educadores y se va a reeditar esa mentira cristiana que nos contaba como Herodes mando decapitar a todo los inocentes niños.

Yo no sé si lo expertos en la cosa creen que esto les va a ir bien sobre todo cuando quien avisa de estos desastres ha usado la motosierra con la pensiones y la guadaña con los funcionarios, pero allá ellos. Por si aun quieren cambiar la estrategia -hasta Noviembre falta demasiado para seguir ensuciando el panorama- yo les propongo desde aquí con toda humildad que se planteen un pacto no para después de las elecciones, como tanta gente viene pidiendo desde un lado y de otro, sino que se reúnan ya -les ofrezco mi casa y les prometo un cafelito- para pactar una campaña realista, sin mentiras, sin ofertas imposibles, sin demagogias y sin catastrofismos que bastante catastrófica es ya la realidad que nos toca vivir cada día como para que ahora vengan anunciando sangre.

Pacten una campaña en la que -como apuntaba Leguina- se busque la ilusión si aun es posible pero se rechace por completo el ilusionismo, el truco fácil, la frase pegadiza que no conduce más que al vacío intelectual. Este no es un país de tontos y lo que nos cabrea es que nos tomen por tales; que nos digan lo que Winston Churchill en 1940, pidió a su país: "sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor" porque un poco de todo eso vamos a tener que dar para salir de este pozo. Ya sé que Churcill ganó la guerra y perdió después las elecciones, pero ¿quién está ahora en la Historia, él o su anodino sucesor? Hay veces que los políticos deben mirar más allá de la jornada electoral y esta es una de esas veces. Entierren las guadañas y las motosierras, digan cada uno en que consiste su proyecto y hagan un esfuerzo en comunicarnos también incluso las cosas que podrían hacer juntos. Por ahí podríamos empezar a construir una ilusión colectiva más necesaria hoy que nunca desde la transición.

OTR Press

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