Actualizado 15/12/2012 12:00:42 +00:00 CET

Andrés Aberasturi.- Salvemos Telemadrid, pero ¿y el resto?

MADRID, 15 Dic. (OTR/PRESS) -

No es fácil entender desde fuera -tampoco desde dentro- las distintas varas con las que los dos grandes sindicatos actúan en las empresas. No se entiende, por ejemplo, por qué llevan "salvando Telemadrid" prácticamente desde que la comunidad está en manos del PP y nunca han existido semejantes movilizaciones para salvar Canal Sur, la TV3 de Cataluña o la televisión pública de Castilla-La Mancha. Tampoco se entiende que en TVE apenas si se protestara durante la nefasta gestión de Luis Fernández ni se pusiera el grito en el cielo por las mismas cosas pero multiplicadas por cien, que ocurren en Telemadrid. Si UGT y CC.OO. tiene claro lo que debe ser una televisión pública y cómo se debe gestionar, digo yo que esa claridad de ideas y esos criterios serán válidos en Madrid, Sevilla, Barcelona o Toledo, por citar solo algunas.

Pues no. Telemadrid se ha convertido en el polvorín permanente de los sindicatos desde hace años y en el ejemplo -según CC.OO. y UGT- a no seguir por manipulación, contratación a productoras privadas, inmoral número de directivos etc. Y uno que, para bien o para mal, ha conocido no pocas televisiones autonómicas además de la nacional, lo único que tiene claro es que, desgraciadamente, en todas partes cuecen habas. Pero no se trata ya de ser testigo directo de despilfarros, "mordidas" que nunca consentí y por eso me hicieron la vida imposible y hasta impagos puros y duros de toda una serie de programas que era mejor no reclamar para que no pusieran a la productora que te había contratado en la lista negra porque eso significaba que no volvía a colocar un programa. No hace falta llegar al testimonio personal porque ahí están las cifras de lo que pierde cada cadena autonómica -que es un disparate-, de lo que manipula en sus informativos, de lo que paga a sus directivos, de lo que encargan a productoras externas, de los fichajes millonarios que hacen, de las tarjetas de crédito que manejan con cargo al dinero público, de esos pintorescos "consejos" con secretarias, dietas, chóferes y sueldos increíbles. ¿Seguimos? ¿Dónde estaban UGT y CC.OO. de RTVE cuando de la noche a la mañana se quitó por decreto la publicidad a cambio de limosnas? ¿Dónde cuando Luis Fernández desembarcó con todos los suyos y puso en marcha aquella pesadilla del traslado a otros terrenos? ¿Dónde cuando desde los medios se ponían nombres y apellidos a lo que TVE, incomprensiblemente, compraba y cedía al todopoderoso Roures?

Los dos sindicatos saben perfectamente todo esto y si no lo saben deberían enterarse. Pero lo saben y saben que todas las autonómicas copiaron lo peor de RTVE y siguieron el mismo camino. Y pasó, y pasa, con el PSOE y con el PP; pero solo parece escandaloso lo que ocurre en Telemadrid.

Siento profundamente escribir todo esto porque conozco a algunos sindicalistas que lo son de vocación y que no tienen más remedio que callarse o disculparse cuando les planteas estas cosas a título individual. Pero cada vez son menos porque o se van asqueados o les echan. Ahora mismo quienes controlan desde los sindicatos las movidas son una casta de intocables -insisto: hay excepciones- que se mueven por intereses partidistas. Pero resulta vergonzoso que solo sea Telemadrid y no el resto a la que haya que salvar si se atendieran criterios objetivos. Esto, justo esto, es lo que desprestigia a los sindicatos, lo que les ha convertido ya en empresas que solo pretenden sobrevivir a su descrédito gracias al dinero de los que no creemos ya en ellos.