Antonio Casado.- Ayuntamientos contra la crisis.

Actualizado 29/11/2008 1:00:40 CET

MADRID, 29 Nov. (OTR/PRESS) -

El Gobierno ha decidido canalizar a través de los Ayuntamientos la movilización de 8.000 millones de pesetas para reanimar la economía y frenar la destrucción de puestos de trabajo. El Municipio es la administración más cercana al ciudadano y al tejido empresarial más pegado al terreno (pequeñas y medianas empresas de ámbito local o regional), lo que teóricamente aportará la necesaria agilidad en la ejecución de obras que tal vez no se daría si la gestión de estos recursos extraordinarios se hubiera dejado en manos de los Ministerios o de las Comunidades Autónomas.

Pero la cercanía municipal a los ciudadanos y a esos agentes de creación de empleo que son las pequeñas empresas no hace necesariamente virtuosos a los Ayuntamientos. Habida cuenta que estas instituciones locales están en estos momentos tan agobiados económicamente como puedan estarlo esas empresas, y no digamos los trabajadores en paro, hay un riesgo cierto de inadecuada utilización de esos recursos.

El riesgo se alimenta, además, de otras dos circunstancias. Por un lado, el número y diversidad de los entes municipales españoles (más de 8.000 ayuntamientos). Por otro, la celeridad prevista en los procesos de licitación, adjudicación y pago de las obras públicas a realizar. Ni lo uno y lo otro ayudan a garantizar que este Plan Extraordinario de Inversión Pública en el Ámbito Local, aprobado el viernes en el Consejo de Ministros, no se convertirá en una fuente de corruptelas -amiguismo, clientelismo político o personal, o cosas peores-, cuando no en tabla de salvación para sanear las cuentas municipales.

Tampoco podemos ignorar el escepticismo con el que este plan fue recibido por los portavoces parlamentarios cuando este jueves lo presentó Rodríguez Zapatero ante la Cámara. No solo por parte del líder del principal partido de la oposición , Mariano Rajoy. No ahorró críticas a un panel de medidas (la citada y otras de tipo medioambiental, ayuda al sector del automóvil, Investigación y Desarrollo, rehabilitación de locales públicos, etc.), que le parecen contradictorias o mal avenidas entre sí. También estuvieron críticos los demás,

A estas alturas de la crisis, ya llevamos cuatro comparecencias parlamentarias de Zapatero y media docena de catálogos sucesivos para salir del bache. Más de ochenta medidas en total. Pero desde el verano para acá todos los indicadores van de mal en peor. Menos la inflación. No es ningún mérito sino la consecuencia lógica de un parón en los motores. Si los motores están detenidos, baja el precio del petróleo y, por lo tanto, todos los precios tienden a la baja.

Así las cosas, empezamos a tener la impresión de que todas estas medidas nacen y mueren sin pena ni gloria. Es decir, sin modificar realmente el desdichado rumbo de la economía, con su indeseable efecto sobre el empleo.

Antonio Casado.

OTR Press

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