Antonio Casado.- El basket, en campaña

Actualizado 22/09/2015 12:01:04 CET

MADRID, 22 Sep. (OTR/PRESS) -

Al margen del contratiempo que haya podido causar al presidente de la Generalitat y sus compañeros de viaje el triunfo del equipo español de baloncesto, liderado por Pau Gasol, algunos lo vemos como algo más que una victoria deportiva. Por el aquí y ahora del acontecimiento. Por la fuerza de las imágenes en vísperas de unas elecciones catalanas cuya propuesta dominante es la desconexión con España de una parte de la misma.

No puede ignorarse en estas circunstancias el impacto visual del abrazo del Rey, Felipe VI, que asistió a la final del Eurobasket, con Gasol. Por lo visual a lo electoral, claro, que es el aire que sopla en los medios de comunicación cuando estamos a cinco días del 27-S. En todos ellos es un lugar común considerar al querido jugador barcelonés como el alma catalana de la selección nacional de baloncesto.

La metáfora es perfecta para alimentar el discurso de quienes apuestan por una Cataluña catalana y española frente a los partidarios de la secesión. En ese sentido yo diría que el abrazo televisado del Rey con Gasol no dejará de influir en el ánimo de un sector de los votantes llamados a las urnas el domingo 27-7. Y no precisamente el de los secesionistas, los que pitan el himno nacional en los estadios de fútbol o los que dicen no disfrutar con los triunfos deportivos de España.

En esos sectores y en esos climas de opinión es donde arraigan con facilidad los absurdos argumentos de una Cataluña maltratada por los Gobiernos centrales y, últimamente, la denuncia de que Moncloa inspira una masiva campaña del miedo para frenar el voto secesionista. Romeva, Mas, Junqueras y otros componentes de la abigarrada lista de Junts pel Sí califican de amenazas las alusiones al imperio de la ley, la posibilidad de un "corralito" o las supuestas maniobras de Moncloa para incorporar a la campaña del miedo a la UE, a Obama, Junker, Merkel, Cameron, la Banca, los empresarios, etc.

Bien, pues ahora no podrán decir Mas ni sus ocasionales amigos que lo del domingo por la noche en Lille (Francia) fue un montaje del Gobierno Rajoy. Aunque tampoco me sorprendería si lo dijeran, tal y como se está librando esta singular batalla entre los dos discursos dominantes en la campaña electoral: el del miedo, del que acusan unos a otros, y el de la mentira, del que acusan otros a unos.

Las encuestas no acaban de compensar al president, camuflado en el cuarto puesto de la lista secesionista, del disgusto que le debe haber causado la euforia televisada de nuestros jugadores después de celebrar su triunfo con el Rey de España a los sones del himno nacional. Solo habrá sido comparable con el malestar por el bastonazo conjunto de la Caixa y Banco Sabadell a la causa del secesionismo. Hablamos de las dos entidades financieras más importantes de Cataluña, que hace unos días rompieron su silencio e impulsaron un comunicado de la banca española contra los planes de Artur Mas.

OTR Press

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