Antonio Casado.- La corrupción, a la universidad

Actualizado 09/05/2009 14:00:31 CET
Actualizado 09/05/2009 14:00:31 CET

Antonio Casado.- La corrupción, a la universidad

MADRID, 9 May. (OTR/PRESS) -

Con Julián Muñoz (ex alcalde de Marbella), José María Ruiz Mateos (es presidente de la expropiada Rumasa) y Juan Hormaechea (ex presidente de Cantabria), la corrupción entrará en la Universidad este verano. No se alarmen. Simplemente, han sido contratados por la Universidad Rey Juan Carlos para contar sus respectivas peripecias en un curso sobre "Corrupción y Periodismo".

Como ninguno de los tres es periodista, ya suponemos cuál será el contenido de sus intervenciones. La que más expectación ha suscitado es la del novio o ex novio de Isabel Pantoja (confieso que en estos momentos ignoro si el apareamiento sigue vivo), por su actual protagonismo judicial y porque es uno de los ponentes del mencionado curso. Espero que Julián Muñoz, procesado en el caso Malaya por cohecho, no se imbuya del ocasional papel de profesor que le han asignado para este verano hasta el punto de transmitir a los alumnos los conocimientos necesarios para hacerse rico al margen de la ley.

Alguien con mucha gracia colgaba el otro día en un foro de internet una serie de epígrafes para titular diversos asuntos de glosa fácil en boca de personajes tan conocidos como Mario Conde, Francisco Correa, Luis Roldán o el propio Julián Muñoz. Tales como "Estructura económica del cohecho", "Morfología de los paraísos fiscales" o, ya metidos en delitos más escabrosos, "Deontología de la violación en el ámbito familiar".

Hombre, tampoco hay que ponerse así. A mí no me parece mal la idea de llevar este verano a la Universidad a conocidos delincuentes de cuello blanco. Por supuesto, el éxito de público está garantizado. Pero no se trata de eso. El paso de un sinvergüenza de la política ante las clases dirigentes del futuro, como es el caso de Julián Muñoz, es una excelente oportunidad de los universitarios para conocer las condiciones que acaban deshonrando a un gobernante.

Como este tipo de personajes no se suelen sentir culpables ni tener mala conciencia, incluso puede resultar muy didáctico escuchar sus justificaciones. Es un filón de conocimientos para entender el extravío moral de un servidor público incapaz de vencer la tentación de redondear su patrimonio al margen de la ley.

ANTONIO CASADO

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