Antonio Casado.- Rajoy es Rajoy.

Actualizado 18/07/2009 14:00:32 CET

MADRID, 18 Jul. (OTR/PRESS) -

El presidente del PP, Mariano Rajoy, sostiene que no está siendo chantajeado por su tesorero ni lo hubiera permitido si al tesorero se le hubiera pasado por la cabeza chantajearle. No podemos discutir la sinceridad de algo tan subjetivo. Sin embargo, sí se puede afirmar que Luis Bárcenas ha creado las condiciones objetivas para que la opinión pública vea a Rajoy con las manos atadas. Especialmente después de los mensajes que Bárcenas ha ido deslizando durante la campaña que realizó días atrás mediante el acercamiento a periodistas influyentes.

Los recaditos eran más o menos de este tenor: no hay cojones para cesarme, tengo mucha información; si cae Bárcenas, cae Rajoy, Cospedal es una retrasada mental, ya me he llevado del despacho algunas cajas con documentos, etc. Él o sus muy allegados estuvieron dando cuartos al pregonero unos cuantos días, lo cual multiplicó el ruido de pasillos y el malestar de los dirigentes del PP.

Algunos medios de comunicación hicieron encuestas entre sus lectores. Y en todos sin excepción eran claras las mayorías convencidas de que Rajoy teme que Bárcenas tire de la manta. Quienes conocemos el armazón moral de Mariano Rajoy sabemos que esa percepción de la opinión pública no responde a la verdad. Sin embargo, no se libra de la sospecha por haber llevado más allá de lo razonable su apoyo al personaje.

¿Y qué necesidad tiene de aguantar eso? Él habla de esperar a que se apague la hoguera, de actuar en frío, de manejo de tiempos, etc. Como todas esas amenazas del tesorero de moda se formularon de aquella manera, bajo el formato "off the record", sin que consten como declaraciones suyas, no quiso darse por enterado. Hasta las piedras sabían que la paternidad de las mismas era la de Bárcenas. Y hasta las piedras sabían que su tono amenazante o conminatorio dejaron al líder del PP en una situación muy incómoda, mientras su partido le reclama el cese del tesorero.

Lógico. Son muy serios los desperfectos que está sufriendo la imagen del PP. A cuenta de Bárcenas y a cuenta de Camps, aunque no es lo mismo. Bárcenas carga con un supuesto delito fiscal y la versión más reprobable del cohecho. Camps sólo con la versión menos castigada del segundo. Tampoco es lo mismo desde el punto de vista político. Se parecen, eso sí, en el ruido de pasillos que generan dentro del PP. Y en los espacios mediáticos que ocupan.

Bárcenas está tardando demasiado en dar un paso atrás. Ni Rajoy está por la labor de pedírselo. De momento. Por no hacer las cosas en caliente, según él. El líder del PP quiere enfriar el asunto. Una estrategia muy peligrosa para su causa personal y la del partido que dirige. Pero Rajoy es Rajoy.

OTR Press

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