Actualizado 03/05/2007 02:00 CET

Antonio Casado.- Sofía, como la abuela

MADRID, 3 May. (OTR/PRESS) -

La infanta Sofía nos alegró el puente del Primero de Mayo. Demasiado, según los aguafiestas poco amigos del almíbar y las carantoñas televisadas. Bueno, que no exageren. Otros, al menos el que subscribe, lo tomamos como una forma de escapar momentáneamente a las asperezas diarias de la política nacional, sobre todo en vísperas electorales.

En pleno debate sobre el blanqueo electoral de los amigos de ETA, que quieren presentarse a los comicios del 27 de mayo si el Tribunal Supremo se lo permite, nos sorprendió -es un decir- el segundo parto de la Princesa de Asturias, doña Leticia, que el domingo 29 de abril alumbró a una nueva infanta. Como su hermana Leonor, que vino al mundo en el puente de Todos los Santos, la pequeña Sofía también aprovechó un larguísimo fin de semana, tal vez como expresión de un desquite de su madre, por las no pocas guardias laborales de la periodista que fue doña Leticia.

Si se trataba de dejar testimonio del antiguo oficio de la madre, tampoco se quedó atrás la infanta Leonor, la otra hija de los Príncipes de Asturias. En la parte más amable de su biografía quedará esa espontánea escapada hacia donde estaba la Prensa. Todos vimos cómo huyó de su padre para pasarse al bando de los periodistas que esperaban a la puerta de la clínica el pasado martes día 1. Aunque don Felipe lo impidió a tiempo, para la historia queda la metáfora de la infanta que sintió la llamada del oficio de la madre a la tierna edad de año y medio. Sabíamos que estaba muy enmadrada pero no hasta ese punto.

Volvamos a la recién nacida. Niña, como ya se sabía. Favor que la naturaleza hace a Rodríguez Zapatero, después que éste haya dejado para mañana lo que podía haber hecho ayer. Me refiero a la idea de abolir la preferencia del varón en el orden sucesorio, una reforma constitucional prometida y ya descolgada en la agenda de la presente Legislatura. Doña Leticia le ha concedido una prórroga al Gobierno pero sigue siendo una asignatura pendiente. Aunque el eventual nacimiento de un varón replantearía el problema, ya estamos más bien ante una cuestión de principios. En un país donde se legisla en términos de igualdad entre hombre y mujer, e incluso de discriminación positiva, no tiene sentido mantener viva esa antigualla machista que figura en el artículo 57 de la Constitución Española.

Doña Sofía, la nieta, se coloca en estos momentos en el tercer puesto de la sucesión a la Corona, por detrás de su padre y de su hermana Leonor. Y así será para siempre si no llega un hermano antes de que se promulgue la reforma pendiente. Un tercer lugar del orden sucesorio que multiplicará las posibilidades de socialización de la nueva infanta, pues doña Sofía no vivirá bajo la presión institucional del rango sucesorio de su hermana. Y eso será lo que gane la nueva infanta en términos de cercanía a la España real.

Antonio Casado

OTR Press

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