Publicado 17/04/2021 08:01CET

Antonio Casado.- Último tramo

MADRID, 17 Abr. (OTR/PRESS) -

La campaña electoral de la Comunidad de Madrid ya condiciona de hecho la agenda política y mediática desde hace varias semanas. Nadie hubiera dicho que en realidad la campaña empieza este domingo. Solo es el último tramo de una desapacible lucha por el poder en un territorio que condiciona la vida política y económica de todo el país. De ahí que los dirigentes nacionales se han implicado hasta las cejas.

La campaña arrancará sin que el Gobierno haya diseñado pautas de lucha contra la pandemia cuando deje de estar vigente el estado de alarma en todo el país, decretado el pasado 25 de octubre. Eso ocurrirá el 9 de mayo. Cinco días después de las urnas. O sea, cinco días de margen para saber si en las decisiones de Sánchez en los dos asuntos claves de la política nacional, vacunación y fondos europeos de recuperación, primó el interés general o primó el electoralismo.

Esa inexistente hoja de ruta no queda compensada ni de lejos por las apelaciones de Sánchez a la "cogobernanza" como método. O sea, barra libre en las decisiones autonómicas, a ser posible concertadas con el Gobierno central, amén de las sentencias judiciales y la responsabilidad individual de los ciudadanos. Pero las Comunidades siguen señalando la falta de herramientas legales para tomar decisiones antes amparadas por el estado de alarma: toques de queda, confinamientos perimentales y limitaciones de aforos, básicamente.

Con estos precedentes no resulta sorprendente el grito conminatorio de Ayuso contra Moncloa: o el Gobierno nos da más vacunas o dejamos de vacunar. El consejero Zapatero explicaba lo obvio este viernes: las citas se dan en función de las dosis disponibles. Pero lo que subyace en el enésimo punto de fricción entre el poder regional del PP y el poder estatal del PSOE, personalizado en el cronificado desencuentro Sánchez-Ayuso, es la insensata falta de voluntad de ambas partes para ponerse de acuerdo en nombre del superior interés general de la ciudadanía. En este caso, la salud pública.

La falta de voluntad es mutua. Hay trampa en la amenaza de paralización de las vacunas por falta de viales, cuya disponibilidad no depende de Moncloa sino en Bruselas. Y hay trampa de Moncloa en el sistemático y politizado endose de todas las culpas al Ejecutivo de Ayuso.

El caso es que, por la subida de la incidencia acumulada en el territorio (muy por encima de la media nacional) y el aumento de las hospitalizaciones, al menos la primera mitad de de la campaña electoral que arranca este domingo va a desarrollarse con casi medio millón de madrileños confinados a partir del lunes que viene. Medio millón de votantes en busca de un culpable de su encarcelamiento y de su hambre atrasada de besos y abrazos.