Antonio Pérez Henares.- Las elecciones que tapó Garzón

Actualizado 24/02/2009 1:00:33 CET

MADRID, 24 Feb. (OTR/PRESS) -

No recuerdo campaña electoral autonómica, y esta lo es doble, País Vasco y Galicia, con menos repercusión mediática. ¡Y mira que se juegan cosas el domingo. Allí y en el conjunto de España. Mira que hemos hablado de la importancia de un cambio en el País Vasco que pueda volver a sendas razonables y constitucionales la situación y dejar definitivamente sin respiración política a ETA. Y en Galicia puede jugarse incluso el liderazgo del máximo líder del PP. Pues nada. Todo lo ha tapado Garzón, todo lo ha atufado Bermejo, todo ha estado en "la trama y la cacería".

Hasta que las encuestas del domingo enseñaron la oreja. Que resulta que no enseñan ninguna clara y que todo está en el alero, en un escaño arriba o abajo en ambos sitios y en el caso del País Vasco en una voluntad política de cambio que puede ser incluso la de vuelta a uncirse juntos al yugo con el PNV.

Las urnas gallegas pueden darle a Rajoy un impulso enorme en las velas opositoras y personales (la recuperación de la mayoría supondría el primer éxito electoral destacado de su partido -el de las municipales quedó a medias- y la primera gran derrota de Zapatero) o bien atarle un definitivo lastre que le llevará al hundimiento en las europeas. La solución puede que no la sepamos ni el domingo porque por un diputado y unos votos de la emigración puede jugarse mucho futuro. En principio, las acciones de Núñez Feijoo se están revalorizando en bolsa.

Las urnas vascas tienen su otro intríngulis y muy otro afán. Patxi López se ha desinflado bastante. Curiosamente cuando todas las encuestas (de las que no me fío porque hay mucho voto PNV oculto que pudiera sorprender) apuntan a que le sería posible acceder al puesto de lehendakari con los votos del PP, se retranquea y recula. Si el PNV gana en escaños parece que el PSOE, aun pudiendo, no se va a atrever a disputar Ajuria Enea. Irán al pacto. Venderán que con sus votos ya será imposible aventuras de Ibarretxe, que se las tumbarán y que incluso pueden llegar a un acuerdo de gobernar cada uno dos años. Pero no derribarán al PNV con los votos del PP y, tal vez, de Rosa Díez.

López sabe que cualquiera de las dos operaciones tiene sus riesgos. Aceptar los apoyos del PP les da urticaria y vértigo. Uncirse de nuevo al PNV les acarrea un coste indudable en el conjunto de España. Vamos, que López puede no saber qué hacer con la llave. Si quedarse la casa, si dejar entrar al uno o si quedarse luego él dentro o fuera. Eso si tiene la llave, porque en absoluto hay que descartar que PNV más EA, más IU y más Aralar logren los 38 escaños de la mayoría y entonces tendríamos otra vez plan Ibarretxe y murga para otros cuatro años.

El domingo sabremos más. Aunque a lo mejor no todo ni lo más importante. Pero hoy lo curioso es que durante todos estos días de atrás no nos hemos interesado por ello, cuando era lo más importante en nuestro devenir político. Pero no contábamos con el juez Garzón. O a lo mejor si que contando con él algunos se habían planteado otras elecciones o que estas se jugaran en juzgados y no en urnas. O que los juzgados fueran quienes indicaran ciertos caminos al voto.

OTR Press

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