Actualizado 16/05/2007 02:00 CET

Carlos Carnicero.- ETA en la agenda electoral.

MADRID, 16 May. (OTR/PRESS) -

No va a ser posible sacar a ETA de la agenda política antes del 27-M porque el Gobierno está convencido de que la política antiterrorista que ha diseñado es la acertada y está dispuesto a correr con el desgaste que proporciona la incomprensión de sectores de la sociedad. Por su parte, el PP ha hecho del terrorismo el eje de su campaña. Nada que hacer para modificar este escenario. Es un diseño cerrado en que ninguna reflexión es capaz de traspasar los umbrales de La Moncloa y tampoco los del PP.

Ninguno de los dos están dispuestos a la más mínima rectificación. José Luis Rodríguez Zapatero plantea su derecho a decidir esta política terrorista como una ecuación que le proporciona, en sí misma, la certeza de que es la adecuada. No importa que -con una irresponsabilidad antológica- el PP se haya plantado enfrente desde el primer momento, porque además Zapatero cree que los errores del PP certifican necesariamente sus aciertos. Es un razonamiento elemental, pero falso. El dilema que se plantea a los líderes de opinión y también a los ciudadanos es el de apoyar al Gobierno, aunque se equivoque, o ejercer el derecho a la crítica política con el riesgo de que las posiciones del PP puedan verse favorecidas. Como corolario, quienes apoyan al PP creen que desgastar al Gobierno y a las instituciones es legítimo aunque la consecuencia de la división sea el fortalecimiento del terrorismo. Estas ecuaciones convocan inevitablemente a una escisión de la opinión pública en dos partes irreconciliables, con el riesgo de que quien no se sienta cómodo en ninguna barricada opte por inhibirse del proceso político. Hay varias cosas que están prácticamente garantizadas. La primera que la escalada de provocación de Batasuna va a seguir creciendo hasta la jornada electoral, promoviendo luego una expansión en la toma de posesión de los cargos de ANV en los ayuntamientos que logren conquistar. La segunda -confirmada por el cambio de actitud del Fiscal General del Estado que se comprometió a iniciar el proceso de ilegalización de Batasuna y ahora se desdice-, que el Gobierno no va a amplificar sus respuestas ante las provocaciones de Batasuna. El límite de la tolerancia gubernamental va a ser la comisión de un atentado y todos debemos rezar porque esta circunstancia no se produzca.

Por lo demás, personalmente creo que no hay ninguna posibilidad de sacar a ETA de la agenda electoral. Tenemos que resignarnos a que los daños en las arboladuras del Estado sean los mínimos y confiar que el día después de las elecciones municipales una reflexión colectiva pueda ayudar a encontrar otros caminos.

Carlos Carnicero.

OTR Press

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