Carlos Carnicero.- Infanta Cristina, una decisión inteligente.

Publicado 12/01/2014 12:00:12CET
Actualizado 12/01/2014 12:00:11 CET

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Carlos Carnicero.- Infanta Cristina, una decisión inteligente.

MADRID, 12 Ene. (OTR/PRESS) -

La infanta Cristina y su equipo jurídico han declinado interponer un recurso de oposición al acto de imputación decretado por el juez Castro. Pese a contar con el apoyo de la fiscalía, que se opone sistemáticamente a la imputación, la decisión adoptada enfoca la recta final del "calvario" al que se refería el jefe de la Casa Real. Y constituye la única salida razonable en un escandallo de costes que sería peor con el recurso.

El desgaste que para la Corona tiene todo el procedimiento judicial contra Iñaki Urdangarin, solo puede empeorar con una sentencia condenatoria. El Duque de Palma está definitivamente quemado en su relación con la Casa del Rey y el sentido común indica que el mal menor es salvar a la hija de don Juan Carlos, presumiendo que todas las actividades ilícitas eran ajenas a sus decisiones.

En medio de la crisis sistémica de la democracia española, la salud del Rey, su previsible renuncia a la jefatura del estado y la transición en la persona del Príncipe de Asturias, es un camino difícil para la estabilidad de la Monarquía. El procesamiento de la infanta Cristina sería un golpe añadido al corazón de la más alta magistratura.

Una monarquía es un anacronismo democrático establecido sobre las presuntas virtudes de estabilidad que reportaría este régimen. El camino recorrido desde la instauración de don Juan Carlos como heredero del sistema franquista, para conseguir legalidad y legitimidad, ha sido complejo. Y al cabo de cuarenta años, el único factor que permite observar la continuidad de la monarquía es la ausencia de una tensión republicana en la sociedad española. Pero la caída de popularidad del Rey de su familia no augura buenos pronósticos si no se produce una profunda corrección en la imagen que la sociedad tiene de la institución.

Frente a los contrasentidos de un rey en el siglo XXI, la ejemplaridad es el único soporte de su permanencia. Y un requisito elemental para soportar esa virtud es la presumible igualdad de los miembros de la Familia Real frente a la ley.

Otro recurso contra la imputación tiene, probablemente, más riesgos que la imputación misma. Y ahora el reto para la Casa Real, para la Infanta y para su equipo de defensa es descargar todas las responsabilidades de los hechos presuntamente delictivos que se contemplan en el sumario en Iñaki Urdangarin. Y si se consigue este objetivo, estaremos en el punto en que el prestigio de la Monarquía en España puede plantearse su recuperación.

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