Carmen Tomás.- Se oscurece el panorama tras el 20-D

Actualizado 31/12/2015 12:00:49 CET

MADRID, 31 Dic. (OTR/PRESS) -

El endiablado resultado que han dejado las elecciones generales del 20-D y, al menos de momento, la imposibilidad de ver mínimamente claro que se pueda formar un gobierno estable está ya teniendo consecuencias. Lo estamos viendo en la bolsa, que no es ningún juego, ni casa de apuestas. Millones de familias españolas mediante fondos de inversión o planes de pensiones tienen sus ahorros en renta variable y miles de empresas se financian por esta vía. Lo estamos viendo también en la prima de riesgo que sigue por encima de las de economías de nuestro entorno con menores crecimientos de su PIB, como es el caso de Francia o Italia. Y, por ello, ya pagamos algo más por la deuda que hace apenas unas semanas.

La posibilidad de que haya que ir a unas nuevas elecciones y la incertidumbre que ello provoca es un escenario que ya está encima de la mesa de los grandes fondos de inversión, de los grandes prestamistas. Lógicamente, inversiones que se iban a realizar están paralizadas a la espera de que se despeje el panorama y eso al final se traduce en menor creación de empleo y ya veremos en que más, dependiendo de los acontecimientos. Sería catastrófico. Cierto que la inercia de mejora de la economía española, que podría haber crecido este año un 3,2 por ciento, según ha anunciado Rajoy, puede durar unos meses. Pero, la incertidumbre y la paralización de las reformas pendientes, nos llevaría de nuevo a desajustes que no creo que nadie en este momento sea capaz de calcular, pero que obviamente no puede depararnos nada bueno.

Este fin de año vamos a ver que además del excelente dato de crecimiento de la economía, se podrían haber creado 600.000 puestos de trabajo; el consumo ha subido más de un 4 por ciento y se han vendido más de un millón de coches. Además el sector inmobiliario parece que deja la respiración asistida, la UVI, y empieza a dar síntomas de mejora en precios, visados de obra nueva y financiación. En fin, que todo el terreno ganado, por el que nadie daba un duro en 2012, puede desandarse. La gran coalición, a la que politiqueos y personalismos al margen, sería la mejor salida, desgraciadamente no parece que se vaya a consolidar. Algunos están más a salvar su ego y su futuro que el beneficio de todos los españoles. Será su responsabilidad, porque tanto un gobierno de izquierda radical y los socialistas lo saben y así lo han dicho cuando les ha convenido, no es el modelo que necesitamos ni creo que queramos. Una cosa es darle un aviso al gobierno y otra es poner en riesgo lo conseguido hasta ahora en términos económicos y de confianza y credibilidad. Otras elecciones no sería bueno, pero parece que ya muchos lo dan por hecho.

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