Carmen Tomás.- Desde el parqué.- Desconfianza y riesgo

Actualizado 21/02/2010 13:00:21 CET

MADRID, 21 Feb. (OTR/PRESS) -

La bolsa española ha vivido unos días de subidas, tras los sustos de las anteriores. El IBEX cerró con un alza del 4,4 por ciento en una de sus mejores semanas desde el pasado verano. Abrirá el lunes desde los 10.676 puntos. Pero, cuidado con los espejismos. Muy pocos expertos son optimistas sobre el futuro a corto plazo. No se descartan nuevas correcciones y la volatilidad será la tónica. Hay demasiadas incertidumbres en el horizonte y la confianza no vuelve. No hay más que ver los volúmenes de negocio de estos días para darse cuenta de lo que pesan aún en el ánimo de los inversores por ejemplo la retirada de los estímulos, el plan griego, la llegada de nuevos síntomas de que la recuperación está ahí y no ha sido un espejismo o nuevos resultados empresariales.

Por lo que se refiere a la bolsa española que ha caído más que todas las grandes, a todas esas incertidumbres se unen nuestros problemas específicos. El castigo a los bancos, con mucha deuda e inmuebles en sus carteras y una morosidad alta, ha sido claro. Varios bancos extranjeros han decidido hacer provisiones para cubrirse de posibles impagos. Y tampoco el Gobierno genera la confianza necesaria en que España hará los deberes alejando cualquier duda sobre el impago de sus compromisos. En este sentido no fue únicamente desalentadora la comparecencia en el Congreso del presidente del gobierno. Tampoco va a ayudar en nada el mensaje lanzado por Zapatero en Londres este fin de semana, quien de nuevo ha lanzado acusaciones a los especuladores de ser los responsables de provocar la crisis y pedir ahora una reducción de los déficits públicos.

Paradójicamente, en Londres, Zapatero -junto a Brown- rechazó drásticas medidas de ajuste. Ambos compartieron la idea de que no ha llegado el momento de retirar los estímulos a la economía, porque lo contrario pondría en peligro la recuperación este año. Veremos cómo se toman los mercados este nuevo giro del presidente español al que ahora no parece interesarle hacer un ajuste de las cuentas públicas en consonancia con el abultado déficit público tan alejado de los requerimientos de Bruselas. Un giro que nos puede costar caro en los mercados de acciones y de deuda.

OTR Press

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