Cayetano González.- Una vergüenza

Actualizado 02/06/2015 12:00:11 CET

MADRID, 2 Jun. (OTR/PRESS) -

La sonora pitada al himno nacional el pasado sábado en el Nou Camp con motivo de la final de la Copa del Rey entre el Barcelona y el Athletic de Bilbao, no sólo fue una afrenta a Felipe VI, presente en el palco de autoridades, sino fundamentalmente a todos los españoles -hay que pensar que algunos habría en la grada- que siguieron o no el partido de fútbol por la televisión. La libertad de expresión, la ideología política que cada uno pueda tener, no ampara ni protege la ofensa y la actitud cutre y antidemocrática que supone mofarse de esa manera de un símbolo tan significativo como es el himno de una Nación y hacerlo además en presencia del Jefe del Estado.

Es fácil de imaginar lo que estarían diciendo ahora los Presidentes de la Generalitat de Cataluña y del Gobierno Vasco, Artur Mas e Iñigo Urkullu, si en un acto similar, los asistentes hubieran dedicado una pitada semejante a "Els Segadors" o al "Gora ta Gora", los himnos de sus respectivas comunidades autónomas. Estarían rasgándose las vestiduras, diciendo que eso había sido obra del "nacionalismo español", descalificarían a sus autores con términos como "fachas" o de "extrema derecha". Pero si quien sufre el agravio es el Rey de España y por ende todos los españoles que se sienten ciudadanos de esta Nación, entonces hay que relativizar lo sucedido, no darle demasiada importancia, ser comprensivo y otras zarandajas por el estilo.

Siendo un acto vergonzoso y deleznable lo sucedido el sábado en el Nou Camp, lo es aún más, la cobardía y la doble moral mostrada por algunos dirigentes políticos -los ciados Mas y Urkullu- o del propio Presidente del Barcelona, que no sólo no han condenado lo sucedido, sino que lo han justificado y han pedido que no haya sanciones de ningún tipo.

Por eso, hay que exigir al Gobierno y al Parlamento de la Nación que se tomen las medidas legales necesarias para que esto no vuelva a ocurrir, y que si ocurre, tenga un castigo severo. Si hay que cambiar la legislación, que se cambie. Pero ya está bien que los nacionalistas de todo signo a los que lo único que les une es su odio a España se sigan pitorreando del resto de ciudadanos españoles y que lo hagan aprovechando la presencia del Rey y del impacto mediático que tiene una final de futbol. De momento, hará bien la Comisión Antiviolencia en imponer duras sanciones tanto a los dos clubes de fútbol como a la entidad organizadora del evento, la Federación Española de Fútbol presidia por Ángel María Villar. Pero eso no debería bastar. Hay que tomarse ya muy en serio este tipo de comportamientos si queremos que España sea un País serio y respetado en el mundo. Esto es lo que harían países como Estados Unidos, Alemania o Francia por poner sólo unos ejemplos.

OTR Press

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