Charo Zarzalejos.- Cuestión de urgencia

Actualizado 29/11/2009 13:00:58 CET
Actualizado 29/11/2009 13:00:58 CET

Charo Zarzalejos.- Cuestión de urgencia

MADRID, 29 Nov. (OTR/PRESS) -

Estaba previsto que el proyecto de ley de Economía Sostenible viera la luz en Sevilla. Lo previsto y anunciado por el propio Presidente es que el Gobierno se trasladaría a la capital andaluza para, desde allí, dar el pistoletazo de salida a una iniciativa _la citada ley_ que se quería fuera, en esta segunda legislatura, algo tan significativo como lo fue en la primera la Ley de Dependencia.

Cuando hace ya unos días en estas mismas líneas cuestionaba y mucho que fuéramos a ver tal ley, no fue una ocurrencia, pero si un error aunque relativo porque, aunque cueste creerlo, el proyecto que ahora hemos conocido se ultimó deprisa y corriendo y aún hoy quedan flecos pendientes. Para el Gobierno, el tal proyecto, se convirtió, en cuestión de días, en un asunto de urgencia, urgencia del apremio por salir cuanto antes del atolladero de la gestión del secuestro del Alakrana. Para ello, para que empezar a hablar de otra cosa, se presenta el proyecto de ley de Economía Sostenible y hay que suponer que cuando ayer el Presidente y sus ministros vieran la inmensa mayoría de periódicos se preguntarían que es lo que estaban haciendo para merecer eso.

Y no sería de extrañar que se lo preguntaran, porque no cabe decir que el proyecto en cuestión haya sido recibido con especial entusiasmo, ni que el mismo sea valorado como la mejor receta posible para que nuestro país deje de ser el enfermo de Europa. Lo que no se le puede achacar es falta de minuciosidad, porque lo mismo se habla de ahorrar energía, que de la creación de empresas, que de plazos para efectuar pagos. En realidad, la economía de un país depende de muchas cosas y una buena política energética es tan necesaria como la no morosidad o una adecuada política fiscal. No hay que infravalorar nada que contribuya a generar riqueza. Por ello no creo que la crítica principal que se le pueda hacer a esta urgencia del Gobierno sea su afán de constreñir en una ley cuestiones tan dispares, sino la pretensión de dibujar una economía sostenible en una ley por mucho consenso que esta pueda finalmente sumar.

El proceso de debate se presenta casi eterno, de manera que como pronto la ley entraría en vigor no antes de mediados del año próximo ; es decir, cuando si las previsiones se cumplen, las economías de nuestro entorno habrán reafirmado su despegue y es de esperar que la nuestra se vea beneficiada por ese entorno, porque lo que resulta sorprendente es que haya tanta habilidad para imaginar el futuro pero tan escasa determinación para tomar medidas, solicitadas de manera reiterada por propios y extraños, con efectos más inmediatos sobre una realidad que galopa a superar con creces los cuatro millones de parados, esos cuatro millones que el ministro Corbacho no esperaba "de ninguna de las maneras".

El Gobierno, llevado por la urgencia, presentó el proyecto de ley de Economía Sostenible y en cuestión de horas se ha llevado por delante la que quería fuera su gran aportación para esta segunda legislatura, en la que, por el momento, la gran novedad ha sido la reforma de la ley del aborto. Esta reforma _ampliación de derechos que dice Zapatero-- ha concitado el apoyo de los grupos de izquierda _el PNV está a la que salta_, pero el Ejecutivo sabe que con eso no tiene bastante, que con Bibiano Aido no va a ganar las próximas elecciones. ¿No hubiera sido más práctico y gratificante que este inmenso proyecto de ley un gran acuerdo político y social para poner en pie al enfermo y dejar para otro momento qué es lo que le damos de comer?