Charo Zarzalejos.- Mariano o refundación

Actualizado 14/03/2008 1:00:20 CET
Actualizado 14/03/2008 1:00:20 CET

Charo Zarzalejos.- Mariano o refundación

MADRID, 14 Mar. (OTR/PRESS) -

Lo que se tambaleaba la noche electoral fue el improvisado balcón que se instaló en Génova, pero no Mariano Rajoy. Algunos podemos dar fe de cómo su determinación, salvo un descalabro que no se ha producido, era la de continuar al frente del partido. Los meses previos a las elecciones fueron una buena escuela para el líder del PP. Desde su supuesta indolencia, había detectado todo lo que tenía que detectar. Con un amplio banquillo, con ambiciones conocidas y pulsos desmedidos, Rajoy decidió comparecer en "solitario" y no incluir en su lista a los pretendidos sucesores. Ahora, desde una derrota dignísima -la derrota nunca es dulce-, Rajoy ha hecho público lo que ya tenia en mente desde hace tiempo.

Rajoy sigue porque sabe que la alternativa no es un debate serio, una pugna razonable entre los aspirantes. No, sabe o cree saber que la alternativa a su presencia sería meter al partido en una situación de riesgo muy próxima a lo que podría ser una auténtica refundación. Rajoy ha cortado por lo sano. Se presenta e invita a que quien quiera que lo haga. Y como era previsible, ni nadie se presenta, ni nadie se marcha, como ayer mismo anunció Ruiz Gallardón. Ahora nadie chista, pero bien sabe Rajoy que en la misma noche electoral alguno y alguna se hicieron la manicura. Por si acaso.

La dignidad de la derrota no evita que los resultados del 9-M se hayan llevado por delante a toda una generación de políticos. Nunca más veremos en primera fila al más que leal Acebes ni al polémico y batallador Zaplana. Son nuevos tiempos para el PP, que serán gestionados por Esteban González Pons y Pío García Escudero, en su momento laminado por Esperanza Aguirre en el PP de Madrid. En la nueva Ejecutiva estará probablemente María Jesús de Cospedal, que ha roto el mito de Bono en Toledo. Caras nuevas para un PP que necesariamente debe modificar algunas de sus aristas y con el que, con toda seguridad, Rajoy buscará la comodidad que no siempre ha tenido a lo largo de estos cuatro años.

Mientras el líder del PP se desintoxica en Valencia, los pequeños -PNV, CiU y BNG-, que aun sumando un escaño menos que en la anterior legislatura, se saben más necesarios que en el 2004, afilan sus estrategias a la espera de que el Presidente les llame. Como le conocen, ya han advertido, al menos en privado, que no van a dar puntada sin hilo. Esta nueva legislatura de Zapatero promete, ya lo verán.

Charo Zarzalejos.