Charo Zarzalejos.- Más de tres millones.

Actualizado 09/01/2009 1:00:44 CET
Actualizado 09/01/2009 1:00:44 CET

Charo Zarzalejos.- Más de tres millones.

MADRID, 9 Ene. (OTR/PRESS) -

Ayer (por hoy) se conocieron las últimas cifras del paro. No pueden ser más desalentadoras. Se han superado los tres millones de parados y más de 800.000 personas han dejado de cotizar a la Seguridad Social; es decir de colaborar a la sostenibilidad del sistema. Además y en cuestión de pocos meses muchos parados dejarán de percibir las retribuciones pertinentes; al menos así será hasta que se de forma a las palabras del Presidente que ya ha anunciado que también para esas personas se habilitarán las ayudas pertinentes. La secretaria general de Empleo ayer mismo, asumiendo la realidad, anunció que vamos a seguir atravesando una situación difícil. Dificil, muy difícil.

El Gobierno ha ido tomando medidas a base de chequera. Con toda seguridad en momentos de crisis no hay más remedio que acudir al endeudamiento pero esta realidad debe ir acompañada de eficacia para que la deuda que todos deberemos pagar cobre sentido. Cuesta entender, por ejemplo, que a día de hoy y después de haber acudido a la subasta de miles de millones, los bancos sigan sin abrir el grifo del crédito con la paradoja añadida de que nuestro sistema financiero_así se nos dijo_era espectacularmente bueno.

El año comienza con un marcado ambiente electoral, pero aquí lo realmente serio es la crisis, esa crisis que se ha cobrado, hasta el momento, tres millones de empleos con el agravante de que muchos, muchísimos de esos parados no cuentan con el colchón familiar que tanto ayudó a superar la crisis de los ochenta. La potente clase media en la que tanto ha confiado el Gobierno para amortiguar el golpe es cada vez menos potente, menos confiada en el futuro. Es colchón pero no tan mullido como el de hace unos años.

Otra esperanza del Gobierno era el triunfo de Obama. "Traerá ilusión y confianza y eso ayuda al consumo", decían desde el PSOE hace apenas unos meses. Está por ver cual es el margen de maniobra de Obama y hasta donde llega la ilusión que genera, pero lo cierto es aquí en España el horizonte, al menos a medio plazo, se presenta bastante desalentador por mucho que el Euribor haya bajado, el petróleo tenga precios inimaginables hace un año , los comercios tiren los precios por los suelos y el Gobierno proponga la creación de fondos y más fondos.

De todas las crisis se acaba saliendo. De momento hay medidas y medidas que generan endeudamiento, pero se echa en falta una estrategia global, una reflexión más allá de lo inmediato que nos permita imaginar que país queremos para el dia siguiente de la crisis. Esto requiere serenidad y consenso. Requiere, con toda probabilidad, más de un sacrificio y dar un paso más allá del discurso que reza "pobres del mundo, tranquilos, que estoy con vosotros" como ha venido diciendo_con acierto político, a juzgar por las encuestas- el Presidente del Gobierno.

Conocida la escalofriante cifra de parados nos queda por conocer la cifra global de la financiación autonómica que no será pequeña si efectivamente se pretende dar satisfacción a todos. ¿Cómo ponderar el precio de la dispersión?. ¿Cómo evaluar la eficacia del dinero que se destina a gastos sociales?. ¿Cuánto cuesta promover el alza de población de las comunidades que menos han crecido?.

El alarmismo es una estrategia muy estéril y el optimismo desmedido ganas de hacerse trampas en el solitario. Nada más certero que el realismo. Saber con lo que se cuenta y lo que con ello se puede hacer. Evaluar hasta donde debe llegar el endeudamiento de hoy sin comprometer seriamente el mañana y control, mucho control y más transparencia a la hora de asignar dinero público, como, por ejemplo, el dado a los bancos. ¿Es posible seguir dando dinero sin que nadie, hasta el momento, haya rendido cuentas de lo realizado con los recibido?.

Ayer (por hoy) el equipo directivo de RTVE anunció una próxima comparecencia del Presidente en el programa "Tengo una pregunta para usted". Hay muchas preguntas y escasas, muy escasas respuestas ante una situación que parece estar ya fuera de control.

Charo Zarzalejos.

OTR Press

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