Charo Zarzalejos.- La pelea del pulpo.

Actualizado 04/09/2009 14:00:31 CET
Actualizado 04/09/2009 14:00:31 CET

Charo Zarzalejos.- La pelea del pulpo.

MADRID, 4 Sep. (OTR/PRESS) -

Cuando la realidad se conjura no hay magia posible. En apenas dos días hemos sabido que el déficit asciende a casi 50.000 millones de euros, que la Seguridad Social pierde 142.000 afiliados y que el paro, a punto de expirar el Plan E y con muchos chiringuitos con la persiana medio echada, sube en 85.000 personas siendo este agosto de 2009 el segundo peor de los últimos trece años.

Además, pulula por ahí la segura subida de impuestos y el Gobierno se enreda consigo mismo a la hora de establecer las pautas para dar una prestación de 420 euros. Así las cosas, la realidad es como un gran pulpo, que con sus tentáculos destroza previsiones. Y ahí está el Gobierno, peleando con este pulpo que se llama crisis.

No es posible la magia, pero sí los intentos de contraprogramar la realidad. Y así, conocido el déficit, ese mismo día, desde Moncloa el presidente del Gobierno convoca a sus tres vicepresidentes. Lo hace con carácter urgente como si la situación les pillara por sorpresa. Se reúnen y acuerdan trasladar a todos los Departamentos que la consigna es trabajar al máximo en pro de la salida de la actual situación. La imaginación es más bien escueta.

Al día siguiente se conocen las cifras del paro. El ministro Corbacho había dicho que había que implicar a las autonomías en el pago de esta prestación y, además, no acordó con los Sindicatos retrotraer la medida al mes de enero. En paralelo, el portavoz José Antonio Alonso hacía en el Congreso un primer ensayo de lo que será la negociación de los Presupuestos. Pero sólo dos horas después de que se conocieran los datos del paro, el Presidente dice que adelante, que los sindicatos y los partidos a la izquierda del PSOE tienen razón, que es de justicia y que, además, hay margen para ampliar la prestación. ¿Han tenido que llegar IU y ERC para que el Gobierno cayera en la cuenta de que era de justicia a atender a los parados que se quedaron sin prestación bastante antes del primero de agosto? Personalmente no me lo creo y si pienso que ha sido un desbarajuste hasta cierto punto premeditado para, a continuación, tener margen para la negociación que finalmente se ha producido. Ajustar los números es tarea de Elena Salgado: o déficit o recorte de otras partidas. Y así estamos. Mejor dicho, así están: sin coherencia en la actuación, sin discurso único, funcionando como un equipo sin entrenador. Aunque realmente lo único que de verdad hay es entrenador, porque es el Presidente y sólo el Presidente el que establece el discurso, el que marca las pautas y el que decide las cifras y señala los tiempos.

Bueno, el Presidente y Cándido Méndez, que es en la práctica lo más parecido a un vicepresidente ejecutivo. Un somero repaso a las actuaciones que se han venido llevando a cabo desde que se reconoció la existencia de la crisis salda como balance que nada, absolutamente nada se ha hecho en contra del criterio del dirigente sindical. Es más, se ha acabado haciendo lo que el proponía desde el día uno.

Con este pulpo dando manotazos, el Gobierno afronta un trimestre complicado, pero nada va a ocurrir. La decisión estratégica no es otra que pactar con los partidos de izquierda los ejes de los próximos Presupuestos, en los que se hará hueco a alguna partida que ablande alguna voluntad y el Gobierno sacará adelante las cuentas públicas. En este contexto se hablará de impuestos.

A día de hoy el Presidente ha concretado lo más que podía concretar, porque la cuantía de la subida y los impuestos que se vean afectados por la misma estará en función de esa negociación, que trataran de cerrar en primera instancia, y cerrarán, con ERC e IU. El pacto es legítimo pero insuficiente y el Presidente saldrá airoso del trance. Sin embargo, la situación requiere algo más que salvar los muebles. El pulpo tiene muchos tentáculos y uno o dos se pueden sortear; pero el pulpo sigue ahí en forma de paro, de déficit, de reuniones improvisadas, de ministros desaparecidos, de profecías que no se cumplen. Y al pulpo se le gana o te come, salvo que se le adopte como animal de compañía.