Consuelo Sánchez-Vicente.- Ante nuestros propios ojos

Actualizado 07/01/2009 1:00:47 CET

MADRID, 7 Ene. (OTR/PRESS) -

Aunque fuera verdad que los terroristas de Hamás utilizan las escuelas de Gaza para guardar las armas y disparar desde allí contra Israel: que un Estado que se dice democrático y de Derecho, bombardee una escuela es una monstruosidad de tal calibre que invita a preguntarse por la catadura moral de ese Estado, o si aún queda algún límite que no esté dispuesto a traspasar.

Cuando me he sentado a escribir este artículo ya van tres escuelas bombardeadas por en Israel en Gaza en el día de Reyes, y los daños que eufemísticamente denominamos 'daños colaterales', la cifra de muertos inocentes de la población civil -hombres, mujeres, niños y niñas, ancianos, enfermos, heridos: los absolutamente indefensos- sigue creciendo.

Aunque fuera verdad que Hamás utilizaba esas escuelas como arsenales y a los alumnos y sus familias como escudos humanos: ¿se atreverán también, me pregunto, por ejemplo con las hospitales? Si Hamás los utiliza para lanzar sus cohetes Kassan sobre territorio judío, ¿los bombardearán también? Quisiera responder que no, que ese es el límite, pero la realidad es que con las ambulancias ya se ha atrevido.

El derecho de Israel a la seguridad es tan incontestable que no merece la pena perder ni un segundo más en explicar por qué. Cualquier pueblo tiene derecho a sentirse seguro dentro de sus fronteras. Pero, también los palestinos, caramba. Quien ataca a Israel no son los civiles palestinos si no las milicias de Hamás, a los que muchos creemos que tachar de grupo terrorista no es más que llamarlos por su nombre.

Si Israel se comporta con idéntico desprecio hacia la vida de los civiles palestino inocentes -masacrados por las bombas de Israel, usados como escudos humanos por Hamás- que alguien me diga, por favor, cual es la diferencia entre esos que yo llamo terroristas con todas las letras porque creo que lo son, Hamás, y el gobierno legítimo y democrático de Israel. Pero creo que es clamar en el desierto.

Parar esta matanza -que no guerra- es una cuestión de humanidad a la que un pueblo tan castigado como el pueblo judío debería ser especialmente sensible. Pero no lo es. En las encuestas que publica la prensa judía la popularidad del gobierno israelí está subiendo como la espuma desde que empezó la matanza. Y la Comunidad Internacional simplemente no existe. Los llamamientos de la Unión Europea y de la ONU a un alto el fuego no tienen la menor posibilidad de prosperar sin el apoyo de Estados Unidos. Lo que piensa Obama no lo sabemos. Lo que está haciendo Bush, sí: bendecir la matanza.

Consuelo Sánchez-Vicente

OTR Press

Victoria Lafora

Seguirán viniendo

por Victoria Lafora

Luis Del Val

¡Qué raro!

por Luis Del Val

Charo Zarzalejos

Disputa por la oposición

por Charo Zarzalejos