Curri Valenzuela.- Fiarse de Zapatero

Actualizado 05/01/2007 1:00:20 CET

MADRID, 5 Ene. (OTR/PRESS) -

El presidente del Gobierno tiene pendiente explicarle al país por qué tardó cinco días en visitar el lugar del aeropuerto de Barajas, donde ETA ha llevado a cabo su primer atentado después de la tregua y, sobre todo, qué es lo que va a hacer ahora para recuperar el papel de líder en momentos de crisis que se supone al jefe de un Ejecutivo. Muchos españoles tenemos por delante una tarea aún más difícil: la de confiar en él.

Durante los nueve meses que ha durado la tregua de los terroristas Zapatero se ha comportado en público de una forma evasiva, ambigua y contradictoria. En un primer momento aseguró que solo hablaría con ETA en ausencia de violencia y luego, sin embargo, mandó a sus enviados a negociar con los terroristas a pesar de que aumentaban la kale borroka y los sobornos a empresarios vascos y la policía francesa estaba alertando a la española de que la banda estaba rearmándose.

Hasta venticuatro horas antes de la explosión de Barajas, el presidente del Gobierno nos estuvo diciendo aquello de que la paz era posible y prometiendo que el año que acaba de entrar nos encontraríamos mejor en la lucha antiterrorista, algo que es difícil de creer que él pensara que era cierto. Como mucho cabe pensar que en su huída hacia delante en ese proceso en el que se había embarcado, Zapatero trató de convencernos a todos, incluídos a los que dirigen ETA, que no se iba a producir un atentado que ya estaba preparado.

En ningún momento se ha dirigido al país para hablarle con claridad de cuáles eran sus proyectos ni mucho menos las condiciones que había pactado con la banda para que esta decretara la tregua. Y eso fue en público. Sabemos que en privado el presidente ni siquiera ha contado todo lo que estaba haciendo a la gran mayoría de su Gabinete y también conocemos que cuando recibió al líder de la oposición al poco de comenzar la tregua, le engañó; así nos lo ha contado el propio Rajoy.

La primera comparecencia de Zapatero después del atentado y las interpretaciones que han hecho después de sus palabras sus más allegados tampoco provocan confianza en la actitud de Zapatero. Este declaró suspendido, pero no roto, su proceso de paz y cuando los periodistas le preguntaron, tres veces, si había una quiebra definitiva, él se escabulló con evasivas. Luego Blanco y Rubalcaba han dicho que sí, que hay ruptura, pero ¿por qué no lo confirma quien tiene que hacerlo, el propio presidente?

Pocas cosas hay peores para la vida de un país que la de estar en manos de una persona cuyos propósitos son desconocidos para la ciudadanía. No sabemos cuánto tiempo más podrá aguantar Zapatero sin explicarnos cuál va a ser su actitud frente a ETA de ahora en adelante. Lo único que por ahora está claro es que cada día que pasa resulta más difícil que los españoles nos fiemos de él.

Curry Valenzuela.

OTR Press

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