Esther Esteban.- Más que palabras.- El juguete roto.

Actualizado 14/03/2009 1:00:15 CET

MADRID, 14 Mar. (OTR/PRESS) -

Era un hombre que se creía poderoso, cuya ambición no tenía límites. Se codeaba con los más influyentes del país. Era amable y dicharachero, con ese punto de fanfarrón que tienen los especialistas en hacer favores pagados, de esos que luego reportan pingues beneficios. Ahora hemos visto su ficha policial, con apariencia de juguete roto. Francisco Correa, el presunto corruptor, el hombre que ha puesto en entredicho el honor del Partido Popular es un ídolo caído. El y sus compinches crearon una trama desde dentro del propio aparato del PP que ha ido creciendo y desarrollándose.

Correa, el principal implicado del caso Gürtel, regaló en diciembre de 1999 un Jaguar de cerca de nueve millones de pesetas a Jesús Sepúlveda, entonces senador del PP y secretario nacional del área electoral. Hemos visto los documentos del pago, hemos visto la foto de la ficha policial de Correa como un vulgar delincuente y ahora tenemos que ver si Mariano Rajoy está dispuesto a llegar hasta el final, caiga quien caiga, para expulsar a cualquier manzana podrida que se le haya colado en su partido.

Es verdad que todos estos hechos ocurrieron en la época de Aznar, pero resulta alarmante que nadie se haya dado cuenta en todo este tiempo de las amistades peligrosas de algunos alcaldes y altos cargos del partido. Es verdad que Rajoy dio orden de romper con Correa en 2004, pero resulta evidente que miembros de la trama tenían relaciones privilegiadas con cargos del partido, vínculos personales que con toda probabilidad se mantuvieron a pesar de las instrucciones que dio el líder. Desgraciadamente en este país ningún partido político puede tirar la primera piedra por estar libre de culpa, pero la historia de la corrupción grande o pequeña ligada a la política nos ha enseñado que tarde o temprano quien la hace la paga.

Que Sepúlveda cuando recibió ese regalo millonario estuviera casado con la actual secretaria de organización del PP, Ana Mato -de quien se separó hace tiempo-, es un dato más que no tiene por qué situarla a ella bajo sospecha, aunque efectivamente resulta muy sospechoso que en un matrimonio que tiene régimen de bienes gananciales una de las partes no se entere de que la otra ha hecho un gasto o recibido un regalo de tal cuantía. Sea como fuere, y aunque este dato le ha dado munición a los socialistas para una temporada, lo importante es que Rajoy depure responsabilidades y aproveche que, de momento, está en racha gracias a la bendición de las urnas.

OTR Press

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