Esther Esteban.- Más que Palabras.- Nacionalización a la americana.

Actualizado 03/06/2009 14:00:45 CET
Actualizado 03/06/2009 14:00:45 CET

Esther Esteban.- Más que Palabras.- Nacionalización a la americana.

MADRID, 3 Jun. (OTR/PRESS) -

Que General Motors, uno de los grandes símbolos del capitalismo americano, haya suspendido pagos por estar en bancarrota y que el Gobierno americano haya salido al rescate pasando a poseer el 60 por ciento del capital ha provocado una auténtica conmoción mundial.

Según los términos del acuerdo de la Administración con los acreedores, la compañía recibirá 30.000 millones de dólares del Estado que se convertirá en el mayor accionista de la Empresa. Barak Obama -que da un paso hacia las nacionalizaciones temporales saliendo al rescate de General Motors- explicó ayer su decisión a la nación destacando que no podían consentir la desaparición del gigante del automóvil, por las consecuencias devastadoras que tendría para el empleo y para la imagen del país. Eso sí dejó claro que una vez que la compañía se consolide los poderes públicos abandonaran su Consejo de Administración.

Sea como fuere, lo evidente es que la administración americana, empujada por la crisis, ha cambiado por completo los criterios de la etapa anterior. Si Bush optaba por la desregularización, Obama practica el intervencionismo aunque sea a la americana, es decir, de modo temporal y por razones de fuerza mayor. Habrá que esperar para ver si el apadrinamiento del nuevo amo del mundo da bueno resultados y si el sector del automóvil en EE.UU. se adapta a los nuevos tiempos como ya lo tuvieron que hacer la industria siderúrgica en los años 80 o los fabricantes de hardware de los 90.

Pero, sea como fuere, las cosas están cambiando en los parámetros del capitalismo puro y duro y sin duda eso se irá contagiando en el resto del mundo. Ni liberalismo salvaje ni socialdemocracia extrema. Al final vamos hacia fórmulas más o menos mixtas que huyen del dogmatismo ideológico para intentar salir de esta, lo cual va a ser largo muy largo y también muy doloroso para las próximas generaciones.

OTR Press

Charo Zarzalejos

La mesa es el problema

por Charo Zarzalejos

Fermín Bocos

Cuesta creer a Sánchez

por Fermín Bocos

Antonio Casado

Sánchez, de ronda

por Antonio Casado

Fernando Jáuregui

Los ex siempre llaman dos veces

por Fernando Jáuregui