Publicado 27/09/2022 08:00

Fermín Bocos.- Italia gira muy a la derecha

MADRID, 27 Sep. (OTR/PRESS) -

Italia, desde el final de la II Guerra Mundial -setenta gobiernos en ochenta años- ha sido el laboratorio político de Europa. Todo cambia para que todo siga igual. Anticipa tendencias que, con matices, acaban encontrando eco en otros países del continente. La República transalpina devora políticos y crea extrañas coaliciones de partidos que duran poco. La media de permanencia de los gabinetes se cuenta por meses, no por años. Uno cada trece meses. Es un fenómeno que se estudia en las facultades de Ciencias Políticas pero que es difícil de entender sin tener en cuenta la sociología. Italia es un país dual. El norte es un mundo completamente diferente al sur y en medio esta Roma, donde reina una clase política a la que separa la diversidad ideologica pero a la que une el principal de sus objetivos: el poder.

Los partidos se lo reparten y cuando en medio de una crisis para la que no aciertan a encontrar soluciones, el jefe del Estado (ahora Sergio Mattarella) encarga formar gobierno a un técnico de reconocido prestigio --caso de Mario Draghi-- le tumban en cuento pueden. Lo hicieron antes con otros: Lamberto Dini, Mario Monti, etc. El resultado es conocido. Acaban hartos de zancadillas políticas y tretas parlamentarias y renuncian. Ese hartazgo se refleja también en los votantes.

Este domingo la participación fue la más baja de la historia: 63,9%, 10 puntos menos que en 2018. Y quienes acudieron optaron por darles la victoria a las tres opciones de derecha y extrema derecha que se presentaban. Giorgia Meloni, la candidata de Frattelli d' Italia, encabeza la lista más votada y, junto a los partidos de Matteo Salvini y Silvio Berlusconi, han conseguido una mayoría que les permitirá formar gobierno. Meloni, que ya fue ministra, será la primera mujer que presida el Consejo de Ministros. Viene del neofascismo que ha tratado de rehabilitar la figura de Mussolini, pero tiene fama de pragmática y, aunque ha sido muy crítica con la Unión Europea, no se espera que pueda poner en marcha algo similar al "Brexit".

Con Salvini de socio volverán a la política restrictiva en materia de inmigración, y con Berlusconi -amigo personal de Putin- es probable que modulen la ayuda que Italia envía a Ucrania. Pero, pasada la novedad -los primeros once o doce meses-, y así que la izquierda se recupere del batacazo y cambie por enésima vez de líder -Enrico Leta parece sentenciado- volverán las intrigas parlamentarias y todo seguirá igual: el norte quejándose del sur, el sur reclamando lo suyo y en Roma la clase política volcándose en la intriga. Intrigas que ineluctablemente acabaran socavando al Gobierno. También a éste que todavía no se ha formado.

OTR Press

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