29 de mayo de 2020
 
Publicado 20/05/2020 8:00:36 +02:00CET

Fermín Bocos.- Limbo parlamentario

MADRID, 20 May. (OTR/PRESS) -

Pedro Sánchez se encuentra a gusto gobernando bajo el paraguas del estado de Alarma. Por eso ahora el Gobierno va a pedir al Congreso una nueva prórroga -sería la quinta- pero ésta vez pretende que se alargue hasta finales de junio. Treinta días en vez de los quince de las anteriores. Sabido que julio y agosto son meses de vacaciones parlamentarias, si lo consigue, durante los tres próximos meses, el Ejecutivo evitaría someterse al control del Congreso de los Diputados. Sería tanto como conseguir una suerte de limbo parlamentario que les ahorraría el desgaste que aparejan los debates y el control por parte de la oposición.

El estado de Alarma es un instrumento constitucional que otorga al Ejecutivo poderes excepcionales para gobernar por decreto sobre aquellas materias directamente relacionadas con el hecho que justifica su existencia: en este caso combatir los efectos de la epidemia que ha provocado la mayor crisis sanitaria de nuestra historia reciente. Pero sólo en ése ámbito. Los recelos de la oposición y hasta ahora también de parte de algunos de los partidos que apoyaron la investidura de Sánchez nacen de constatar que el Gobierno está utilizando la vía del decreto para sacar adelante asuntos ajenos la emergencia sanitaria. Casos como las reformas en la Justicia, en Educación o la inclusión del vicepresidente Pablo Iglesias como miembro de la comisión ministerial que controla el CNI, el Servicio Secreto español. Por no hablar de nombramientos de directores generales que no reúnen la condición de funcionarios.

La oposición hace suyos algunos informes de expertos constitucionales que señalan que las restricciones de determinados derechos -reunión, manifestación, etc.- que permite el estado de Alarma podrían tener cobertura legal al amparo de la Ley de Sanidad. Por eso -caso del PP y Ciudadanos ante la prórroga de un mes y también Vox- han anticipado que votaran en contra de la ampliación de la prórroga. Así las cosas al Gobierno sólo le queda intentar lo más difícil todavía: que ERC que votó que no a una ampliación de quince días cambie ahora el sentido de su voto y pase a apoyar una prórroga de treinta. Otro tanto sucede en relación con el PNV ¿A cambio de qué? Esa es una pregunta que se contesta haciendo memoria de la estrategia seguida por Pedro Sánchez a lo largo del tiempo que lleva al frente del Gobierno. Concederá lo que sea con tal de seguir en La Moncloa.

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