Publicado 30/11/2022 08:01

Fermín Bocos.- El peaje del poder

MADRID, 30 Nov. (OTR/PRESS) -

Más allá del hecho económico -capital para interpretar la orientación ideológica de muchas de sus partidas- la aprobación con "nocturnidad" de los Presupuestos dejó al descubierto el profundo sesgo sectario del momento político por el que atraviesa la política española. El Gobierno rechazó todas las enmiendas presentadas por la oposición. No aceptó ni una de las que llevaban las firmas del PP, Ciudadanos o Vox. Prosperaron 46 de Esquerra Republicana, 51 del PNV, 35 de Bildu y varias decenas más del PdCat. Triste cuadro de polarización a la que nos ha conducido la forma de gobernar de Pedro Sánchez cuyo partido, por cierto, horas antes de esta votación aceptaba con alivio ir del brazo con el Partido Popular para tumbar una comisión que quería investigar lo sucedido en Melilla el pasado 24 de junio cuando en un salto a la valla perdieron la vida 34 emigrantes africanos. Gracias al apoyo del PP el ministro Grande Marlaska evitaba una situación muy incómoda puesto que hasta los socios de Podemos apoyaban la comisión.

Son dos hechos parlamentarios de naturaleza diversa pero cada uno en su dimensión ilustra el sesgo con el que Pedro Sánchez quiere dejar impronta de su paso por la vida nacional. Sánchez, que en sus tiempos de concejal del Ayuntamiento de Madrid se alineaba con el ala más moderada de la bancada socialista, cambió radicalmente tras su defenestración de la cúpula del PSOE y el posterior regreso triunfal. Pudo haber pactado con Ciudadanos -también es cierto que Albert Ribera no dio muchas facilidades- pero, a la postre optó por aliarse con Pablo Iglesias y de esa alianza nació su daltonismo político. Con el PP, ni agua. La reciprocidad que encontró por parte de Núñez Feijóo en el caso de la siempre aplazada renovación de los vocales del CGPJ le ha venido como anillo al dedo para justificar tan singular ninguneo al principal partido de la oposición. Desdén que completa con los nombramientos del ex ministro Juan Carlos Campo y la ex alto cargo de Moncloa Laura Díez para ocupar dos plazas vacantes en el Tribunal Constitucional.

La llegada de Núñez Feijóo al frente del PP y su reflejo positivo para los populares en las encuestas ha contribuido a acelerar la tendencia sectaria de Sánchez. Ha roto todos los puentes con el centro derecha librando su futuro a una alianza estructural con ERC y Bildu. Lo ha recordado Arnaldo Otegi: "Se da la gran paradoja de que no habría Gobierno de progreso en el Estado sin el sostén de las fuerzas de izquierdas que quieren marcharse de España". Es el peaje para seguir en La Moncloa. Pero a Pedro Sánchez estas servidumbres no le preocupan porque ya se ve pasando a los libros de Historia.