Fermín Bocos.- La procesión va por dentro.

Actualizado 19/09/2009 14:00:18 CET

MADRID, 19 Sep. (OTR/PRESS) -

Zapatero está perdiendo pie entre los suyos. La política veleta que ha improvisado para hacer frente a la recesión económica también desconcierta a algunos dirigentes socialistas. En privado -con petición expresa de no revelar nombres-, expresan un malestar difuso, el barrunto de que Zapatero ha liquidado tontamente una parte importante de su capital político y que, de seguir así, pueden perder las próximas elecciones.

Y ésa es la cuestión de fondo. Porque no descubrimos el Mediterráneo sí decimos que más allá del bla, bla, bla de la declaración de principios, los partidos son lo que son: maquinarias pensadas para conquistar el poder y repartirlo entre sus dirigentes, afiliados, afines y simpatizantes.

El PSOE, el PP y todos los partidos funcionan así. Por eso, cuando llegan al poder forman piña alrededor del líder y cuando ven que se alejan o peligran las expectativas de alcanzarlo o retenerlo brotan las disidencias. Unas veces en público y otras "sotovoce". ZP tiene todavía tres años de alquiler pagado en La Moncloa y no parece que vaya a convocar elecciones como ha pedido Quintás, el presidente de las Cajas de Ahorro, pero es un toque de atención.

En el Comité Federal que el PSOE reúne este fin de semana en Madrid no es probable que el malestar aflore en forma de crítica estructurada y, por lo mismo, capaz de obligar a ZP a bajar a la Tierra. La revuelta no está en la tradición del partido desde 1979, cuando Felipe González dimitió ante la bronca interna que había desatado la renuncia al marxismo. No escucharemos en público críticas al errático liderazgo de Zapatero, pero, ya digo, la procesión va por dentro.

OTR Press

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