Fernando Jáuregui.- Pero, ¿por qué no vamos a ser como Alemania, vamos a ver?

Actualizado 06/12/2015 12:00:19 CET

MADRID, 6 Dic. (OTR/PRESS) -

Los madrileños despertaron el viernes sorprendidos al ver colgando de las farolas más céntricas el rostro de Soraya Sáenz de Santamaría, 'ex aequo' con el del presidente Mariano Rajoy. Concluía una semana en la que ambos habían tenido abundantes intervenciones mitineras y televisivas de todo tipo. Empezaba la campaña electoral oficial, en la que la diferencia sobre lo de antes es apenas eso: los carteles en las farolas y que te pueden pedir directamente el voto. La figura de la vicepresidenta del Gobierno, criticada, muy en privado, por algunos -pocos_ ministros, ha centrado los comentarios en cenáculos y mentideros políticos más aún que su jefe, que es previsible hasta a la hora de ganarle al futbolín a Bertín Osborne: "Llevo un mes entrenándome para ganarte", dijo Rajoy al cantante-presentador, que acababa de hacerle un enorme favor electoral, permitiendo al hierático presidente completar su transformación en un ser de apariencia normal.

Sí, hay muchos españoles que, viendo cómo conduce un 4x4 o ascender en globo sobre la ciudad de León, se han preguntado estos días por qué diablos España no puede ser, como Alemania, o quizá próximamente como los Estados Unidos, gobernada por una mujer. ¿Por qué rayos envía Rajoy a su segunda a sustituirle en el único 'debate a cuatro' que se va a celebrar antes las cámaras en esta campaña? ¿Y si resulta que doña Soraya, que es, por cierto, una magnífica parlamentaria, gana en un debate a Pedro Sánchez, a Albert Rivera, a Pablo Iglesias? ¿No correrá en ese caso peligro el ascenso que, peldaño a peldaño, ha ido logrando Rajoy a base de hacer una reconozcamos que muy buena (pre)campaña? ¿Y si la gente empieza a pensar que Soraya, al fin y al cabo, no tiene muertos en el armario, ni nada que ver con pasados cargos en el PP que albergaba el despacho de tesorero de Bárcenas, que es más joven y dinámica, que aún está, pese a su vicepresidencia, casi inédita?

No quiero ser yo quien abra grietas entre el 'number one' y 'la two', pero me parece que va a ser inevitable que algo de esto se vaya generando a lo largo de la próxima Legislatura, que será breve y tendrá un marcado carácter reformista, cualidad que Rajoy no evidencia y que no sabemos aún si adorna a doña SSdeS. En el PP despachan como 'especulaciones de periodistas' las que dicen que a ver qué ocurriría si, por ejemplo, Albert Rivera condicionase su apoyo al PP a la desaparición de Rajoy de la cabecera de cartel (futuro) en el partido. Pero ya se sabe que, al final, muchas de estas despectivamente calificadas como especulaciones de los periodistas acaban tomando cuerpo y haciéndose, de una u otra forma, realidad, qué remedio. Y no olvide usted, para lo que valga, que el 'gozne' Rivera -o más que bisagra, vaya usted a saber_ es cada día más categórico al decir que no piensa apoyar a un Gobierno de Rajoy. ¿Y a un Ejecutivo SSdeS? Tampoco, dice, pero me parece que con la boca algo más pequeña.

Y, al final, fíjese usted en que Angela Merkel, una señora corriente, ha sido capaz de alzarse con el liderazgo indiscutible de Europa. Bien es verdad que ella es alemana, y Alemania es ese país capaz de resurgir perpetuamente de sus cenizas, capaz de concretar afortunadas grandes coaliciones y de mantener una envidiable federalización sin demasiadas tensiones. Ha realizado una unificación tras casi medio siglo de muros divisorios y hoy es, con cuantos problemas usted quiera, una de las democracias menos traumatizadas que existen en el mundo. Uno se pregunta qué maldición tenemos, sin ir más lejos, los españoles que no somos capaces ni de plantearnos, en las quinielas de pactos inminentes, un acuerdo entre el PP y el PSOE. O una racionalización de las distancias territoriales. O una reforma de la Constitución que garantice muchos años futuros de tranquilidad a cambio de dos años de regeneracionismo. ¿Será que aquí no comemos suficientes kartoffen con salchichas, con el colesterol que tienen?