Fernando Jáuregui.- La rumoreada remodelación ministerial.

Actualizado 12/03/2009 1:00:12 CET
Actualizado 12/03/2009 1:00:12 CET

Fernando Jáuregui.- La rumoreada remodelación ministerial.

MADRID, 12 Mar. (OTR/PRESS) -

Es ya un clamor que el Gobierno, una parte de él, debe renovarse cuanto antes. El propio Zapatero ha insinuado que, en abril, cuando efectivamente se cumpla un año del nombramiento de este Ejecutivo tras la victoria electoral del 9 de marzo del año pasado, será el momento de pasar revista a lo realizado en estos doce meses. Puede que el propio presidente, cuyos 'tempos' son tan diferentes de los de sus críticos y hasta de los de sus hagiógrafos, se haya dado cuenta de que quizá la situación no aguante hasta que, en julio, pueda anunciar el nuevo elenco ministerial tras el debate sobre el estado de la nación, como parece que eran sus planes originales (y puede que aún lo sean).

No me refiero ya al patente deseo de Pedro Solbes de abandonar la vicepresidencia económica; hay otros ministros desgastados y algunos, por un deficiente organigrama de la estructura del Gobierno, ni siquiera han podido apenas estrenarse, porque las competencias autonómicas vacían a sus departamentos de contenido. Y, así, Cultura, por ejemplo, ha tenido que buscar caladero de actividades en lo que son materias de otros ministerios, como Exteriores. No es el único ejemplo. Ahí están Igualdad, que ha debido ocuparse de la reforma de la legislación sobre el aborto (competencia teórica de Sanidad) para tener algo en qué ocuparse. O el Ministerio-cajón de sastre de doña Cristina Garmendia, en pugna con su mentor de Industria, a su vez en pugna con la vicepresidencia económica...

La guinda ha sido, en mi opinión, el tremendo varapalo del Tribunal Supremo al Ministerio de Educación, anulando la disposición del Real Decreto de Enseñanzas Mínimas de Bachillerato, según el cual se podría pasar al curso siguiente pese a haber suspendido tres y cuatro asignaturas en el anterior. Fue aquella una decisión ministerial que causó no poco revuelo en la ciudadanía y sobre todo en las asociaciones de padres y de educadores, cuyo recurso ha, finalmente, prosperado. ¿No debería haberse producido una nueva dimisión ministerial, aunque sea por vergüenza torera?

OTR Press

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