La semana política que empieza.- Cuatro ministros en el foco

Actualizado 20/05/2013 14:00:36 CET

MADRID, 20 May. (OTR/PRESS) -

La semana política que se inicia no tendrá a Rajoy como compareciente en las sesiones de control de Congreso y Senado; anda haciendo las Europas, como asistente a una nueva 'cumbre' donde quedará de manifiesto la falta de liderazgo de la UE, tanto en asuntos internos como exteriores. Pero, a falta del presidente, tendremos a un ministro como protagonista involuntario de lo que se hable tanto en la Cámara Baja como en la Alta. Me refiero a José Ignacio Wert y a la educación, naturalmente. Es el nuevo motivo de combate entre las dos Españas que se niegan a reconciliarse: una lástima, sin duda, pero es así. Hay que buscar pretextos para sacudirse de lo lindo, y preciso es reconocer que la Ley de Educación va a dar materia para grandes enfrentamientos. Aunque muy pocos hayan leído a fondo el texto, lo cual es, parece, lo de menos.

El problema con Wert radica más bien en su estilo. Se sabe un hombre capaz, de enorme brillantez intelectual. Hace años que le conozco y todos, en su entorno, reconocen tanto esa capacidad como su empeño en mostrársela al universo entero por encima de todo y de toda consideración. Olvida Wert -como lo olvida su jefe tantas veces- que las formas, en política, son tan importantes como el fondo. Es su estilo altanero, que él cree jovial, lo que ha sacado a muchos a las calles contra un proyecto de ley de reforma educativa que buena parte de quienes se han manifestado en contra desconoce a fondo, más allá de sus connotaciones religiosas, muy pregonadas por la oposición y por los medios hostiles.

Que algunos palmeros hayan pregonado 'urbi et orbe' que "ya era hora de que la derecha impusiese una ley de educación en España" es lo que ha encrespado más ánimos. Mucho más que los recortes presupuestarios o que determinados contenidos del proyecto, combatido absurdamente por Artur Mas como "una bofetada a Cataluña" y al que, de manera no menos extemporánea, Alfredo Pérez Rubalcaba le ha prometido una vida breve, con denuncia del Concordato con la Santa Sede (¿?) incluida.

Wert se ha convertido, así, en un nuevo pararrayos para Rajoy. Si se habla del ministro de Educación, o del de Justicia, Ruiz-Gallardón, que también tiene sus ocurrencias, o del de Hacienda, Cristóbal Montoro, que cada vez que habla sube el pan, o de la de Sanidad, Ana Mato, desaparecida en combate engullida por la 'marea blanca', se hablará menos de las cosas que el presidente hace específicamente mal.

Los cuatro ministros reciben las andanadas, y Rajoy puede decir tranquilamente eso de que empieza a ver brotes verdes porque él y su equipo todo lo están haciendo bien, y por eso mismo no piensa cambiar el rumbo. Claro: ¿cómo va a cambiar no sé si el rumbo, pero sí a ministros que acaparan la polémica y en los que se centran los focos del debate? Una suerte tener en el elenco a gentes como Wert, Ruiz-Gallardón, Mato o Montoro, que tanto cooperan a que el Gran Hacedor se mantenga donde le gusta estar: en esa lejanía nebulosa, ajena a lo que decimos los periodistas y, por supuesto, al sentir de la calle. ¿Qué sabremos nosotros acerca de cómo se conduce a la nación hacia quién diablos sabe dónde?

OTR Press

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