La semana política que empieza.- '¡Gi-bral-tar an-da-luz!'

Publicado 26/11/2018 8:00:06CET

MADRID, 26 Nov. (OTR/PRESS) -

En campaña electoral, la polémica favorece siempre a quien ofrece motivos para el debate, a quien lo inicia. Lo saben todos los directores de comunicación política que en el mundo han sido: el ruido favorece el recuerdo del que lo provoca a la hora de plantarse ante las urnas. La idea, sin duda valiente --Pedro Sánchez lo es, a veces hasta la temeridad inconsciente--, de plantarse ante el acuerdo de la Unión Europea con Gran Bretaña por el Brexit si los 'derechos españoles' sobre Gibraltar no eran reconocidos, le ha salido bien al inquilino de La Moncloa.

Las protestas de PP --"cesión histórica"-- y Ciudadanos --"oportunidad perdida"-- tras el acuerdo de Pedro Sánchez con Donald Tusk y, claro, con Theresa May, evidencian que la oposición ha entendido que, en plena recta final de la campaña electoral andaluza, que es mucho más que una campaña electoral, la imagen de un Sánchez influyendo nada menos que en una 'cumbre' europea es algo muy potente. Y que va a pesar en los resultados del próximo domingo en Andalucía.

Lo de menos es ahora el debate acerca de si lo que España ha 'arrancado' a Gran Bretaña en cuanto al Peñón supone o no un paso adelante en la tradicional reivindicación española en torno a la última colonia existente en Europa. Lo importante, para los asesores de Moncloa, es que el presidente pudo salir a la sala de prensa presidencial y anunciar que nuestro país había 'desbloqueado' el acuerdo entre Europa y Gran Bretaña sobre la salida del Reino Unido de la UE. Y que lo había desbloqueado porque tanto la UE como el Reino Unido habían admitido las exigencias de España acerca de que Gibraltar sí sea mencionado, aunque sea como problema, en el pacto.

¿Sirve para algo el intercambio de cartas desde Londres a Bruselas? Nadie lo sabe; es probable que no. Pero algo se ha hecho en el momento oportuno. Había una 'conjunción planetaria' uniendo la importante 'cumbre' de la Unión con la campaña electoral andaluza. Y resulta que Gibraltar es parte, y muy sensible por cierto, del territorio andaluz. Y, para el mundillo monclovita, lo importante, ya se sabe, es la imagen. El ruido. Provocar la controversia. Que hablen de mí, aunque sea bien. De eso, al menos, saben.

Como los últimos sondeos los conocimos este domingo, resultará imposible saber si este paso del Gobierno central con Gibraltar, de nuevo, como polo de atracción de las masas, resultará de ayuda para la presidenta de la Junta de Andalucía, en cuya campaña, como en la de Podemos, se ha visto el milagro tradicional de la reconciliación entre correligionarios que se odian. Mal, sin duda, no le va a venir: a Susana Díaz le faltará gritar '¡Gi-bral-tar an-da-luz!' como antes, durante tantos años, manifestantes fomentados desde el Ministerio de la Gobernación acudían a la sede de la embajada británica a gritar '¡Gi-bral-tar es-pa-ñol!'. Se hizo célebre la réplica del enviado especial británico a Madrid, rodeada la sede diplomática de personas crecientemente airadas, cuando un alto funcionario español le ofreció el envío de más policías para protegerle: "No me mande más policías, mándeme menos manifestantes".

Por lo demás, al margen de una iniciativa diplomática que, si non è vero è ben trovato, debe haber salido del inquieto cerebro del jefe del Gabinete presidencial, Iván Redondo, lo cierto es que la campaña andaluza ha estado tan falta de iniciativas, de 'grandeur' política, como suelen estarlo desde hace años todas las aventuras electorales españolas. Presumiblemente, en Andalucía, si los sondeos se hacen realidad en las urnas, se cumplirá, con otro signo ganador, lo mismo que en España: que entrará en una crisis de gobernación porque los pactos se van a poner muy, muy caros. Ya ha advertido la jefa de 'Adelante Andalucía', Teresa Rodríguez, que es la política más valorada de esta Comunidad según algunas encuestas, que "con el PSOE, ni mijita", declaración que, por supuesto, hay que poner en su contexto temporal, porque la política, advertía precisamente un británico llamado Churchill, hace extraños/as compañeros/as de cama.

Pero tiene razón Pablo Iglesias cuando dice que España cambiará este 2-D. Puede que Pablo Casado, si se cumplen los pronósticos, pase algo más que un mal trago. Puede que los de Podemos/Adelante se marquen un tanto, lo mismo que Ciudadanos. El PSOE nos va a decir que aún puede seguir ganando elecciones, aunque pierda votos a chorros. Y ese partido extraño, dicen que de ultraderecha, Vox, entrará en el Parlamento andaluz, que es el primer recinto parlamentario que pisa y en el que se sienta, para bien o para mal. Eso sí, me temo que Gibraltar seguirá donde estaba, con su aeropuerto ilegal, su verja, sus contrabandistas, sus monos en el Peñón... y británico, pero ahora fuera de Europa. Aunque dentro, claro, de Andalucía.

OTR Press

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