Francisco Muro.- Economía, educación, justicia

Actualizado 14/09/2009 14:00:17 CET

MADRID, 14 Sep. (OTR/PRESS) -

Podemos seguir hablando de Berlusconi y de su machismo impresentable, del lamentable juego que algunos están llevando con Belén Esteban y la penosa utilización de su hija, pero lo que está en juego es la economía y seguimos sin saber lo que pretende el presidente Zapatero y su Gobierno. Hace unos días el irreverente economista Xavier Sala Martín dio una conferencia en la que presentó un pronóstico apocalíptico de seguir la línea que está marcando el presidente. Dice algo que entiende todo el mundo: "el déficit es como la pasta de dientes, una vez que la sacas del tubo es muy difícil volver a meterla". Nos están dejando un país endeudado, con unas clases medias perseguidas -los ricos siempre saben cómo pagar poco o nada- y, como dice Sala "hay impuestos buenos y malos; gastos buenos y malos y regulación buena y mala. No es cuestión de más menos Estado sino de Gobierno bueno o malo". Aquí echamos la culpa siempre a los demás para no asumir las culpas propias y no aceptar las responsabilidades.

La economía es el gran problema, pero hay otros dos fundamentales: educación y justicia. Comienza otro curso escolar con los mismos problemas de siempre. Si no mejoramos en educación, si no cambiamos radicalmente el modelo, volveremos al pozo. El ministro de Educación insiste, y hace bien, en lograr un pacto con el PP. Mañana es tarde. Llegar a un acuerdo -difícil, casi imposible- entre las dos fuerzas políticas y todos los agentes educativos requiere mucho tiempo, mucho talante negociador, mucha generosidad y mucho esfuerzo. O se ponen ya a ello o en cercanías electorales nadie lo querrá. No se puede cambiar el modelo productivo si no se cambia antes el modelo educativo.

Y luego está a justicia. ¿Cómo van a creer los ciudadanos en una justicia independiente, imparcial, ágil, limpia, si cada día los políticos presionan con mayor descaro a los jueces y hasta al Tribunal Constitucional, elegido con sus cuotas? ¿Cómo van a creer los ciudadanos en la justicia si para dictar una sentencia el TC lleva tres años deliberando y aún no sabemos cuándo pondrá el huevo? El último acto de este sainete grotesco -después de las increíbles declaraciones de Caamaño, Rubalcaba, Artur Más y de los partidos independentistas catalanes-, lo protagoniza el vicepresidente Chaves que dice que "hay países en los que una ley así (como el Estatuto), sometida a referéndum, no puede ser objeto de recurso de inconstitucionalidad". Pero estamos en España y el vicepresidente forma parte de una nación donde las leyes establecen lo contrario. Salvo que yo esté equivocado, todos debemos respetarlas, cumplirlas y acatarlas. Incluido Chaves, el ministro de Justicia, el ministro del Interior, el líder de CiU. No es de extrañar que los manifestantes en la Diada, a los que ahora alguno pretende silenciar ya para posteriores ocasiones, gritaban: "Más trabajo y menos Estatut". Que se pongan a trabajar para salir de la crisis, que alcancen un acuerdo para renovar el TC y que dejen a los jueces que cumplan su papel.

francisco.muro@planalfa.es