Francisco Muro de Iscar.- De la euforia a la resaca

Actualizado 04/04/2008 2:00:35 CET

MADRID, 4 Abr. (OTR/PRESS) -

Dice José María Fildalgo que España "ha vivido en la euforia y ahora ha llegado el momento de la resaca". Tal vez no somos suficientemente conscientes de la crisis económica. Pero hay cosas peores, Fíjense en la Justicia, por ejemplo. Llevamos décadas de resaca. Un consejero del Poder Judicial decía ayer que cada Legislatura que empieza se dice que "ésta va a ser la legislatura de la Justicia" y que así van treinta años... y nada. ¿Recuerdan ustedes a algún ministro de Justicia en las últimas décadas que se haya atrevido a hincarle el diente al problema?

La economía ha sido objeto de reformas y cambios, unas para bien y otras para peor. A la educación le han dado la vuelta todos los Gobiernos que han podido, especialmente los socialistas, porque los populares lo hicieron tan mal y tan tarde que su reforma no llegó a entrar en vigor. En la sanidad se han hecho muchas cosas en casi todas las épocas, desde la universalización de la pública en tiempos de Felipe González, hasta los nuevos hospitales de Esperanza Aguirre. ¿Y en Justicia? Todos tenemos la sensación de que es mala, pero puede ser peor.

Ahora, la huelga está marcando límites inaceptables. No sólo porque va a ser difícil recuperar el tiempo perdido y el daño causado a decenas de miles de ciudadanos en sus derechos fundamentales, en la tutela judicial efectiva, sino porque la negociación y el acuerdo con los sindicatos vendido por Justicia en la madrugada del lunes se ha derrumbado como lo que era: un castillo de naipes. Presos que no salen de cárcel, niños que no se pueden inscribir como nuevos ciudadanos, parejas que no pueden casarse, indemnizaciones que no se cobran, recursos que no se tramitan. 30.000 juicios y más de cien mil asuntos paralizados. Abogados que no se atreven ni siquiera a presentar papeles en el juzgado, como ha denunciado en Valladolid el presidente del Consejo General de la Abogacía, Carlos Carnicer, por miedo a que se pierdan en medio del caos. Un año, como mínimo, para recuperar lo perdido.

Y eso al margen de casos escandalosos: famosos a los que se les reconoce culpables pero que se van de rositas a la calle. Estafadores cuyo dinero ha volado y ya veremos quién paga. Y lo de Mariluz: un pederasta con dos condenas, al que nadie buscaba, sus datos no constaban en ningún sitio y la investigación que hizo el Consejo del Poder Judicial fue ineficiente. Una Justicia anticuada, tardía, sin medios, sin norte. La tutela judicial "efectiva", una broma. Y todos los ciudadanos, los que pagan esta Justicia viendo cómo sus derechos son pisoteados. El decano del Colegio de Abogados de Vizcaya, Nazario de Oleaga, señalaba ayer en un encuentro de jueces y abogados en Valladolid, que algunos defienden "una justicia más amable. Pero los ciudadanos, y yo también, nos conformaríamos con una justicia desagradable, pero rápida y justa". Lo de que la Justicia no funciona ya lo sabemos todos. Ahora hay que hablar de soluciones. ¿Para cuando el Pacto de Estado por la Justicia, para cuándo un poco de sentido común?

Francisco Muro de Iscar

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