Francisco Muro de Iscar.- Mi "x" en el IRPF.

Actualizado 03/06/2009 14:00:56 CET

MADRID, 3 Jun. (OTR/PRESS) -

Este año también voy a poner mi "x" en la casilla del IRPF que permite destinar parte de mis impuestos a la Iglesia Católica. Sería bueno que la Iglesia Católica se financiara con las aportaciones directas de quienes confesamos esa fe. Pero me parece correcto este sistema que permite que muchos millones de católicos, cada año, más -de los que van a misa y de los que no- y también de no católicos que valoran la acción social de la Iglesia digan dónde quieren que vaya una pequeña parte de sus impuestos, el 0,7, que administra, en su nombre, el Gobierno de turno. No es un privilegio, es un derecho democrático por un servicio prestado al bien común. No estaría de más, aunque no quiero provocar, que pudiéramos hacer lo mismo respecto a los partidos o los sindicatos, por ejemplo.

Este año voy a marcar esa casilla con más fuerza. No caben todas las razones en un artículo, pero sí una pequeña muestra: por los religiosos y religiosas, como las de la Caridad de Santa Ana, en Guipúzcoa, o los Trinitarios, en Madrid, que atienden a presos y presas, invisibles para la sociedad, a los que tratan de dar esperanza en la cárcel y trabajo cuando salen de ella. Por los miles de misioneros que en Darfur o en Myanmar, como Sor Ignacia Arambura, que se ha pasado 60 de sus 88 años siendo pobre entre los pobres y compartiendo el hambre y la esperanza, y en tantos otros lugares del mundo son ejemplo de entrega y de amor por la humanidad. Por los 60.000 voluntarios de Caritas y por los de Manos Unidas, las ONG's adelantadas de la solidaridad de la Iglesia con los que no tienen techo ni trabajo ni comida ni esperanza y, casi siempre, ni compañía. ¿Saben quienes critican la postura de la Iglesia sobre el preservativo que mientras muchos hablan, pero no hacen nada, una tercera parte de las instituciones dedicadas a atender a los enfermos de SIDA son católicas? También por ellos mi "x" en el IRPF. La Iglesia es el primer socio en la lucha contra el SIDA y, posiblemente también en la atención a los inmigrantes, a los sin papeles, a los parias, a los desahuciados y a los hambrientos, a los ancianos y a los enfermos.

La labor de la Iglesia en la educación y en la acción social le ahorra al Estado, es decir a usted y a mí, 36.000 millones de euros. Sólo en educación, lo que perciben los centros concertados no es ni la mitad de lo que costaría escolarizar a esos mismos estudiantes en centros públicos. Por la cruz en la Declaración de la Renta, la Iglesia recibe 150 millones de euros, una cifra que, ya lo verán ustedes, va a ir creciendo porque la gente puede ser practicante o no, pero sabe quién está en serio detrás de las personas y quién se sirve de ellas. Pongan su "x" en la casilla de la Iglesia y en la de las ONG's. Sean solidarios ante Hacienda y, si es posible, cada día en la calle. A pesar de la crisis, vivimos en un mundo cerrado lleno de privilegios. Fuera, muy cerca, está la pobreza, la soledad y el dolor.

OTR Press

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