Actualizado 16/05/2007 02:00 CET

Francisco Muro de Iscar.- Recalentamiento electoral

MADRID, 16 May. (OTR/PRESS) -

Los meteorólogos anuncian un verano tan caluroso como el de 2003, que todos recordamos como una pesadilla. ¿Tendrá algo que ver con el recalentamiento electoral de entonces y de ahora? Al margen de los políticos que se comportan todo el año como si estuvieran en permanente electoral, cuyo número va creciendo tristemente, alcaldes normales, diputados corrientes, concejales pacíficos que observan, opinan y actúan cada día con sentido común, se transforman cuando llegan las elecciones y los mítines y dicen cosas que si las pudieran escuchar dentro de unas semanas, sentirían vergüenza de sí mismos. La ventaja que tienen es que como van de mitin en mitin sin tiempo para nada, no se ven, no se leen. Eso que salen ganando. La verdad es que nunca he entendido los actos electorales que están diseñados para convencer a los que ya están convencidos y para el minuto que graban las televisiones. Todo lo demás sobra. En algunas ciudades, algunos candidatos están yendo casa por casa a pedir el voto. A la mía no ha venido nadie todavía. No digo ya el candidato a alcalde o a presidente de la comunidad. Ni siquiera un modesto concejal. Lo tienen crudo.

Lo mismo sucede con las promesas electorales. Algunos partidos repiten el mismo programa de hace cuatro años y los ciudadanos ni nos enteramos. Más de uno tiene la inteligencia de borrar el programa electoral de su página web inmediatamente después de la victoria electoral por si acaso algún descerebrado va a buscar luego las promesas incumplidas. Pero eso da mucho trabajo. Lo importante es prometer y es mucho más fácil hacerlo cuando se está en la oposición que en el poder. Sobre todo si es poco previsible llegar al poder. A un candidato le he escuchado decir que hay que llevar a los niños al colegio andando o en bicicleta. Imagínense las calles a las ocho y media de la mañana y a las cinco de la tarde, con los papás gritando a Pepito que acelera más de la cuenta o que se salta los semáforos en rojo. Otro ha dicho que va a poner una feria del libro permanente en cada distrito de la ciudad, lo que, al margen de no darle ningún voto, habrá desatado el cariño de los libreros que arriesgan todo el año su dinero y pagan sus impuestos. Muchos prometen transporte gratis para mayores y pequeñitos, cines de verano o carriles para bicis desde, es un decir, Santander hasta Cádiz. Si uno propone peatonalizar una zona, el rival peatonaliza la ciudad y lo que haga falta. Lo del tranvía urbano, de costes extraterrestres, es como una fiebre de mayo del 68 que se expande imparable: dentro de poco volveremos al biscuter y al 600 o a los coches de caballos.

¿Creen ustedes que sólo son los políticos? No señor, para nada. En las elecciones al Consejo de la Policía, los sindicatos policiales ofrecen desde una paletilla de jamón ibérico a un televisor de plasma pasando por un reloj de firma o un MP4. Claro que, según dicen, no es una compra del voto sino un agradecimiento por estar afiliado... ¿Vale todo?

Francisco Muro de Iscar.

OTR Press

Francisco Muro de Iscar

Mear fuera del tiesto

por Francisco Muro de Iscar

Fernando Jáuregui

Urgente: avanzar hacia 2019

por Fernando Jáuregui

Victoria Lafora

El perjudicado

por Victoria Lafora