Isaías Lafuente.- Culpable

Actualizado 20/03/2009 1:00:38 CET

MADRID, 20 Mar. (OTR/PRESS) -

El jurado de cuatro hombres y cuatro mujeres que tenían la misión de decidir sobre la culpabilidad de Josef Fritzl, el hombre que secuestró y violó sistemáticamente a su hija Elisabeth durante 24 años, no ha dudado y lo ha considerado culpable de todos los cargos: asesinato, esclavitud, violación, coacciones, secuestro e incesto. Tras su veredicto, el tribunal ha dictado una sentencia que lo condena a cadena perpetua. Ante la potencia de los hechos probados, la decisión parecía evidente. Sólo faltaba saber si el jurado extendería la culpabilidad a todos los delitos y consideraba que la muerte del niño que falleció durante el cautiverio por falta de atención podía considerarse asesinato. De no haber sido así, la pena podría haber sido infinitamente más leve porque el sistema penal austriaco condena sólo por el delito más grave, aunque, como es el caso, se dé una acumulación de acciones criminales.

Aunque el monstruo de Amstetten haya ocultado su rostro durante el proceso y haya intentado ocultar su responsabilidad apelando a un pasado de maltrato materno, aunque su abogado pidiera al jurado "que no se dejara llevar por los sentimientos", la evidencia de la barbaridad cometida se ha impuesto sobre cualquier estrategia de defensa. Es la mínima justicia que podían esperar Elisabeth y sus hijos, una decisión que apenas suturará una parte de la inmensa herida que permanecerá abierta durante años.

La presidenta del tribunal abrió el juicio con un dramático alegato en el que afirmó que allí se juzgaba a un hombre, no a un pueblo ni a una nación. Y técnicamente es así. Pero dictada la sentencia contra el culpable, el pueblo y la nación --y el mundo-- no pueden dejar de preguntarse cómo Josef Fritzl pudo llegar a hacer lo que hizo. Cómo la ceguera familiar, la indiferencia social y la incompetencia policial ignoraron el reguero de señales que el criminal fue dejando durante un cuarto de siglo. Cómo, en fin, pudieron convertirse en perfectos aliados de esta barbarie.

Isaías Lafuente

OTR Press

Charo Zarzalejos

Como si Quim fuera nuevo

por Charo Zarzalejos

Julia Navarro

Lo que estamos viendo

por Julia Navarro