Isaías Lafuente.- Ustedes dirán...

Actualizado 15/05/2009 14:00:29 CET
Actualizado 15/05/2009 14:00:29 CET

Isaías Lafuente.- Ustedes dirán...

MADRID, 15 May. (OTR/PRESS) -

La instrucción de Garzón no debía de estar muy mal hecha. Ahora el Tribunal Superior de Justicia de Valencia también ha decidido citar como imputados al presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, y a su número dos en el partido, Ricardo Costa. Ya damos por descontado que la imputación no es condena, que la presunción de inocencia permanece intacta y que la condición de imputado proporciona más garantías de defensa que la de testigo. Como hay que dar por sabido que un juez nunca se arriesgaría a tomar una decisión así si no hubiera hallado en el sumario endosado y en su investigación propia indicios razonables como para tomar una decisión tan grave.

La instrucción judicial seguirá su rumbo y el tiempo determinará la culpabilidad o inocencia de los ahora imputados. Otra cosa son las responsabilidades políticas y ahí el presidente del PP tiene en sus manos un problema de bigotes. Porque el caso Gürtel es una causa única, disociada judicialmente sólo por la condición de aforados de alguno de sus implicados. Ahora Rajoy deberá decidir si el partido toma con Camps y con Costa la misma medida que ha adoptado con los imputados madrileños, esto es, la suspensión de militancia para todos y la presión suficiente para forzar la dimisión de todos aquellos que encabezaban corporaciones públicas, y la Generalitat valenciana lo es. Para un partido que defiende, como es normal, la igualdad de derechos y obligaciones para todos los ciudadanos vivan en donde vivan, sería muy difícil de explicar que lo que vale para Madrid no valga para Valencia, aunque el caso de Carlos Fabra parece demostrar esa perversa asimetría.

Cuando vieron la luz las primeras acusaciones contra Francisco Camps, el presidente valenciano exhibió como coraza los votos recibidos en las urnas. Ahora Rajoy debería desempolvar el censo electoral de los votantes de una de las comunidades más pobladas y prósperas de España y preguntarse si estos ciudadanos se merecen ser gobernados por un presidente imputado por cohecho en una causa por corrupción. Ustedes dirán* Sólo recordaremos que Rajoy dijo a Zapatero que si no cesaba Bermejo unía su futuro político al del entonces ministro. Le tomamos la palabra.

OTR Press

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