José Cavero.- Boca abajo, en la cuneta

Actualizado 14/11/2009 13:00:30 CET
Actualizado 14/11/2009 13:00:30 CET

José Cavero.- Boca abajo, en la cuneta

MADRID, 14 Nov. (OTR/PRESS) -

Así dicha, o recitada, la frase del relato imaginario de Francesc Camps parece parte de una copla guerracivilista, o de bandidos de Sierra Morena. Por fortuna, la copla desgarrada era tan sólo imaginación de Camps, que se ve de esa guisa ante sus adversarios, que le vienen acosando hasta que logren su retirada de la política, su reconocimiento de que recibió varios trajes gratuitos de los comisionistas de Gurtel, y que admita que su Partido valenciano se benefició de los apoyos económicos de sus empresas "favoritas", alguna de ellas del conseller Cotino. Lo peor de la historia no es la salida de tono del "presunto molt honorable", sino los aplausos que le brindaron sus correligionarios, la mayoría del parlamento autonómico valenciano. Cabe preguntarse, una vez más, si sus señorías saben lo que aplauden, o si la lealtad política es, preferentemente, sometimiento a quien tiene capacidad para situar en las listas electorales, y consiguientemente proporciona un medio signo de existencia...

Se ha sabido que, aunque oficialmente se responde con un "no comment", en la sede del PP, en la madrileña calle de Génova 13, reinaba el desconcierto. De nuevo, a Camps se le habían vuelto a cruzar los cables, comentaban los más atrevidos, que ya tienen echada la bola negra al president. El presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, acusaba al portavoz socialista en las Cortes Valencianas, Ángel Luna, de desear verle muerto, "boca abajo en una cuneta", en un recurso verbal que dejó estupefactos a los diputados regionales de todos los colores, al público en general, y también a quienes mandan en la fila suprema del PP. "No estamos acostumbrados a escuchar esas cosas en boca de Camps", decía un diputado 'popular', que vinculaba y pretendía excusar la insólita y agresiva reacción del presidente a la presión a la que ha estado sometido durante estas semanas y el acoso socialista en el parlamento regional, "que a veces ha sido cruel", añadía. Pero si en Valencia, dentro de la sorpresa, se buscaban argumentos exculpatorios, no sucedía lo mismo en Madrid, donde más que la sorpresa cundía el desconcierto. "Es un exceso verbal impropio", decía un miembro de la Dirección. Sin embargo, desde Génova se ha preferido no hacer nada, ni siquiera conminar a Camps para que modere sus intervenciones. Lo que de verdad preocupa en la cúpula del PP es que el presidente valenciano sea incapaz de aguantar la presión a la que se está viendo sometido, sobre todo porque en la sede del PP están convencidos de que el 'caso Gürtel' va a traer más cola. Está lejos de haberse concluido, en su versión valenciana como en la del resto del Estado. En este sentido, fuentes de la Dirección señalan que "ahora vivimos una pausa, pero esto va a seguir", y Valencia va a volver a estar en el punto de mira si, como apuntan todas las informaciones, en el siguiente capítulo de la supuesta 'trama valenciana' tienen protagonismo, nuevamente, los contratos de la Generalitat con Orange Market. "Camps tiene que estar preparado para eso, porque es muy importante que pueda defenderse", añaden estas fuentes.

En cuando a la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE se apresuró a reclamar al presidente de la Generalitat que rectifique inmediatamente sus acusaciones, o de lo contrario, que abandone sus responsabilidades. En un comunicado, el PSOE ha considerado "inaceptables e intolerables" esas acusaciones y ha pedido al líder del PP, Mariano Rajoy, que también condene esa conducta. Una expresión que, a juicio del PSOE, constituye "sin duda lo más grave que se puede decir en democracia y adquiere una trascendencia aún mayor al estar pronunciada en sede parlamentaria". El PSOE ha exigido, además, a Rajoy que condene esa conducta de Camps "como militante de su formación política con importantes responsabilidades institucionales y le obligue a rectificarla". La Ejecutiva socialista condena "sin paliativos" este "lamentable episodio para la convivencia democrática" y manifiesta su total apoyo y solidaridad hacia Ángel Luna por la agresión "inaudita" que ha sufrido. En la misma línea de exige3ncia y dureza se manifestó la portavoz socialista Leire Pajín, precisamente vetada por el PP valenciano para ser senadora. Lleva medio año de espera, pero Camps ha dicho que no supera los mínimos de una asignatura que se ha inventado y que llama "valencianía". Pura y dura venganza del personaje de los trajes gratuitos y "más que amigo" del juez que le juzgó.

JOSÉ CAVERO

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