José Cavero.- El caso de Mondragón entorpece la investidura

Actualizado 04/04/2008 2:00:27 CET
Actualizado 04/04/2008 2:00:27 CET

José Cavero.- El caso de Mondragón entorpece la investidura

MADRID, 4 Abr. (OTR/PRESS) -

De manera sorprendente, y cuando se empezaba a especular abundantemente con la posibilidad de que Zapatero habría de esperar a la segunda votación, como José Bono, para alcanzar la nueva fase de la presidencia del Gobierno, con mayoría simple, ha surgido el episodio de la alcaldía de Mondragón, que ha complicado mucho más un eventual apoyo del PNV a tal investidura.

Recuérdense los hechos. Primero, fue el propio PNV, durante la campaña e inmediatamente terminada, que mostró su interés por colaborar con el nuevo gobierno socialista en el caso de que sus aspiraciones autonómicas o de mayor grado de autogobierno se vieran satisfechas. En ese sentido, se producen encuentros como el que se ha dado a conocer, que reunió, de un lado, a José Antonio Alonso y José Blanco, por parte del PSOE, y de otra parte a Iñigo Urkullu y Josu Erkoreka, presidente y portavoz del PNV, respectivamente. Los cuatro desplegaron las posibilidades para esa colaboración.

Pero todo vino a interrumpirlo la votación para desalojar a la alcaldesa proetarra de ANV de la alcaldía de Mondragón, y la actuación y declaraciones que el nacionalista vasco Joseba Egíbar tenía y hacía con ocasión de este episodio. Egíbar decía que no conducía a nada esa destitución, y que era irrelevante para el objetivo de la solución del contencioso vasco.

Fue el momento en el que los socialistas, y el venidero jefe del gobierno, de común acuerdo, decidieron lanzar un ultimátum: La actitud del PNV-Egíbar era impresentable, en un caso, el de Mondragón particularmente, en el que se reaccionaba por causa del asesinato de un antiguo concejal socialista, Isaías Carrasco. ¿Era esa la actitud de todo el PNV, con Urkullu, Ibarretxe y Erkoreka al frente? Parece que no, y en ese sentido, el Partido Nacionalista Vasco reaccionaba con prontitud y rectificaba a su "otro líder", Egíbar, que de ese modo quedaba descolocado y en posición incómoda entre los suyos.

El PSOE iba mas lejos, en su reclamación. Veía ya sumamente difícil acceder a la votación de la investidura con esos socios, salvo que éstos mostraron una actitud mucho más firme y expresa de luchar contra la banda terrorista y sus organizaciones complementarias, como PCTV y ANV. ¿Está dispuesto el PNV a hacer expresa esa actitud, o preferirá la ambigüedad de la que tantas veces ha sido acusada?

Por lo demás, en el PSOE estaba ya muy ampliamente asumida la situación de que pactar con alguna de las fuerzas nacionalistas, CiU o PNV, podría tener costes no soportables y podría condicionar una legislatura que se prefiere que comience de otro modo: Desde la total independencia de pactos y compromisos previos. Es cierto que el PSOE ha cedido posiciones en las Mesas de Congreso y Senado para que los ocupen PNV y CiU, y ha facilitado que se constituya un grupo parlamentario extraído o emanado del Mixto, con Llamazares al frente. Pero sin "coste" o peaje alguno para los favorecidos...

José Cavero.

OTR Press

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