José Cavero.- Cauta acogida de la reforma laboral

Actualizado 07/02/2010 13:00:22 CET

MADRID, 7 Feb. (OTR/PRESS) -

La acogida dispensada al anuncio de reforma laboral aprobada el viernes por el Gobierno y expuesta a los dirigentes sindicales y patronales por el presidente Zapatero ha merecido, en las horas siguientes, una desigual acogida en los medios informativos. Mientras algunos se centran en explicar el contenido de la reforma, y expresan algunas dudas o incertidumbres que deberán resolverse en la negociación, otros la descalifican de antemano. Por ejemplo, dice El País que el plan de reforma laboral apenas recoge medidas concretas, si bien Trabajo propugna más contratación a tiempo parcial, reducción de jornada en lugar de ir al paro y penalizar la temporalidad. En cambio, desde ABC se extiende la idea de que Zapatero cede a la amenaza sindical y lanza una reforma laboral blanda. Una propuesta insuficiente para CEOE y que, según CCOO elude los puntos conflictivos. También en El Mundo hay parecidas sospechas: El Gobierno no se atreve a presentar su reforma laboral, que califica de líneas generales para el diálogo. También La Razón habla de "reforma Light", y de plan de empleo genérico para evitar enfrentamientos. "Reforma blanca" es la consideración que merece, también, a La Vanguardia, esta "lista de propuestas genéricas, y señala que patronal y sindicatos acogen el documento del Gobierno con un cauto optimismo. Más severa es la consideración de La Gaceta, que apunta a Sindicatos y patronal como "cómplices en una farsa". Dice, además, que el presidente compareció en la Moncloa a la desesperada. En fin, relata Público que los agentes sociales recibieron favorablemente la batería de propuestas del Gobierno, destacando, a renglón seguido, que el borrador descarta el contrato único, penaliza la temporalidad y promueve igualdad salarial y trabajo a tiempo parcial.

En resumen, cauta acogida. En realidad, hubiera sido imposible que, tras tan larga espera y dadas las posiciones encontradas de sindicatos y patronal, el texto les hubiera complacido y hubiera satisfecho por completo las aspiraciones de ambas partes. A lo sumo, el proyecto de reforma permitirá, cabe esperar, que los interlocutores sociales avancen o retrocedan en cada uno de los aspectos que plantea el proyecto, que, en todo caso, tiene claro que -como lo describe El País--, se trata de reformar un mercado de trabajo ineficiente, un tanto pícaro y obsoleto sin menoscabar los derechos de aquellos que tienen empleo y sin colocar en situaciones incómodas a empresarios y sindicatos. Casi un milagro. En el centro de la reforma, los jóvenes de entre 16 y 24 años y la temporalidad. Pero si los objetivos están claros, los instrumentos para alcanzarlos están menos definidos. Las medidas que propone el Gobierno, distribuidas en cinco grupos (jóvenes, colocación, modalidades de contratación, jornada laboral y freno al absentismo), no afectan a las indemnizaciones por despido. Zapatero afirma que el objetivo de la reforma es "crear más trabajo" y hacerlo cuanto antes. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró al presentar las líneas básicas del proyecto que el principal objetivo de la propuesta de reforma laboral del Ejecutivo es "crear más trabajo" y hacerlo cuanto antes, porque ésa es, según Zapatero, la "gran demanda" de los españoles. Se trata, según el documento distribuido el viernes, de "reducir la dualidad, la segmentación y la temporalidad del mercado de trabajo"; aumentar las oportunidades de empleo y aumentar la flexibilidad interna de las empresas. Pero en modo alguno podía esperar nadie que viniera a resolver, de golpe y por arte de magia, las carencias que ofrece un mercado que todos quieren reformar. Pero cada uno a su modo, y en función de sus propios intereses.

OTR Press

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