José Cavero.- La decisión de Rajoy.

Actualizado 17/10/2009 14:00:28 CET

MADRID, 17 Oct. (OTR/PRESS) -

Tras larga controversia y no pocas reflexiones, ya sabemos que Mariano Rajoy decidió la destitución de Ricardo Costa porque como secretario general debía tener un plus de responsabilidad. No cumplió los mínimos del nivel de exigencia... Pero, por lo demás, es radicalmente honesto y recomendable, vino a decirnos seguidamente. Tanto casi como su jefe Francisco Camps, en quien Rajoy sigue teniendo toda su confianza y quiere que siga siendo su candidato a la autonomía valenciana en 2011. En realidad, las explicaciones de Rajoy dejaron a casi todos desconcertados y perplejos.

Se observa que el líder del PP evitó explicar el auténtico motivo por el que ha prescindido de su secretario general en valencia, aunque se apunte al informe sobre financiación irregular y a su desprecio al propio cargo. Costa, a diferencia de Rambla, fue grabado admitiendo pagos dudosos a la empresa del Bigotes. De nuevo ha empleado raseros muy distintos, como ha hecho con otros presuntos implicados: los de la comunidad de Madrid, los aforados Bárcenas y Merino... Para muchos, Rajoy ha decidido en falso y más temprano que tarde se las verá con los efectos de su resolución, en lo que a Camps se refiere. Se destaca también el hecho de que Rajoy "disfrazara de dimisión" el cese de Costa y tratara de arreglarlo todo con el anuncio de un nuevo código de buenas prácticas en la contratación del PP...

Pero, de momento, el propio Rajoy pide el cierre de filas con el dirigente valenciano, a la espera de nuevos elementos... De momento, ha pretendido cerrar el caso y que se pase página. "Ya se han tomado las medidas que había que tomar. Ahora hay que intentar que no se vuelva a producir", dijo Rajoy, tras haber comprobado que la trama burló sus instrucciones en Valencia como en Madrid, ocultando su nombre pero usando sus contactos. Pero muchos le recordarán a Rajoy que era Camps el "amigo del alma" de El Bigotes, y era Camps quien decidía lo que Costa ejecutaba, según se ha cuidado de explicar el propio destituido. Pero Costa fue más allá de lo que podía esperarse de él, según cabe deducir de las explicaciones del máximo líder popular. Se asegura que la propia dirección nacional, exceptuado Rajoy, están indignados con Camps, que podría haber perdido buena parte de los apoyos, como cabía deducir de las palabras de Fraga.

Algún medio informativo centra sus críticas en este Rajoy que "ha perdido a raudales crédito y autoridad moral". En otro medio se señala que "no es un problema de códigos lo que afecta al PP, sino de voluntad política para conservar la dignidad de las instituciones y de quienes las dirigen"...

Pocos han quedado, sin embargo, al margen de las decisiones de Rajoy. Las declaraciones de Manuel Fraga fueron una primera advertencia de que se ha cerrado en falso esa crisis, al apostar por Rita Barberá y expresar sus dudas sobre la capacidad y la moral de Camps, porque no parece haber dudas de que, descartado Costa, ahora es Camps el hombre que concentra sospechas y desconfianzas. Fabra, por ejemplo, ha replicado a Fraga, de quien ha dicho que debiera retirarse tras dudar del líder valenciano. En cuanto a la trama Gürtel en Madrid, la presidenta Aguirre ha hecho de tripas corazón, como suele decirse. Ahora sigue defendiendo los 358 contratos de su gobierno con la trama corrupta y hasta presume de contundencia, sin acordarse de que defendió a los implicados durante meses. Y da lecciones, se supone que a Rajoy: "La diferencia es qué se hace con los corruptos"...

También cabe la interpretación que se hace desde algún otro medio, como el que sostiene que Rajoy ha preferido esconder su enfado con Camps para evitar la fractura de Valencia. La pregunta es si Camps resistirá el tiempo que aún resta para la convocatoria de las elecciones autonómicas de 2011 y si no habrá nuevos datos, entre ellos la revisión de su caso por el Tribunal Supremo, que fuercen una nueva actitud hacia él desde la dirección del PP. Los propios zaplanistas creen que con la caída de Costa no se ha terminado la crisis en el PP valenciano...