José Cavero.- El diálogo imposible.

Actualizado 26/07/2009 14:00:38 CET

MADRID, 26 Jul. (OTR/PRESS) -

El diálogo venía rompiéndose desde hacía tiempo, y la cena del pasado miércoles, que para algunos era la oportunidad definitiva para cerrar bien la mesa de negociación entre los interlocutores sociales, después un año de estruendosa falta de resultados, se convirtió en el cierre sin remedio de un esfuerzo baldío. A esa cena, Gobierno y sindicatos ya habían llegado convencidos de que la CEOE tenía que mostrar una mínima actitud de que, de verdad, querían cerrar el curso político con un resultado tangible, que posiblemente les supiera a poco, pero que diera, al menos, la imagen de que "más vale algo que nada".

La cena se atragantó a casi todos los comensales. Zapatero tuvo que recordar reiteradamente a "su oponente" Díaz Ferrán, preside te de la CEOE, que a él, al presidente de la Nación, le correspondía ocuparse de todos los ciudadanos, y no sólo de los empresarios a los que se supone que defendía Ferrán en esa mesa. Y que en función de tal reparto de papeles, al Gobierno no podía hacer más cesiones en la rebaja de cotizaciones sociales. Bajarlas más de dos puntos significaría poner en riesgo el sistema, ni más ni menos.

La patronal, posiblemente alentada por las cesiones del Gobierno en la reciente negociación de financiación con Ezquerra, quiso ir mucho más allá, e insistió en reclamar una rebaja de hasta cinco puntos, valorada en 18.000 millones de euros para el fondo de subsistencia de la Seguridad Social. Sobre la otra medida que Gobierno y sindicatos estaban de acuerdo en sacar adelante, las ayudas de 420 euros mensuales a los parados de larga duración que ya hubieran agotado el tiempo de subsidio, la daba por descontada y asumida la CEOE. Sólo les interesaban sus cotizaciones a la Seguridad Social y su rebaja en otros cinco o seis puntos de los impuestos sobre sociedades.

Y frente a esa sinrazón, Zapatero insistió, pasadas las dos de la madrugada, en que, por favor, respondieran cuanto antes a esas dos cuestiones finalmente acotadas durante muchos meses, 1,5 puntos de rebaja de cotizaciones sociales, y 420 euros de ayudas a los parados de larga duración. A ver si era posible terminar la semana con ese mínimo acuerdo, y dejar para septiembre otras materias pendientes de la misma mesa del diálogo social, de tan nulos resultados. Ese mínimo acuerdo, sería por lo menos reflejo de la voluntad de entendimiento y consenso mínimo entre las partes, y un mensaje optimista al mercado. Pero no fue posible.

La CEOE, al día siguiente de esa cena revuelta de la Moncloa, trasladó a sus interlocutores, Gobierno y centrales, un resumen de 16 folios con sus posiciones "de siempre", las que se han venido debatiendo durante un año falto de resultados. La patronal una y otra vez, se ofrecía a negociarlo todo, pero desde el primero de septiembre. Era, por consiguiente, una respuesta rotundamente negativa a los planteamientos conjuntos de Gobierno y sindicatos. Estaba claro que no había nada que hacer en esa mesa, y que los esfuerzos realizados se habían demostrado totalmente inútiles. De manera que al Gobierno y sindicatos sólo le quedó, tras la lectura de planteamientos de CEOE, proclamar su desilusión y buscar elementos políticos que pudieran haber movido a Díaz Ferrán: ¿No habían querido que Zapatero se apuntara también este tanto, tras el acuerdo de la financiación autonómica?

No debe olvidarse el muy comprobado desencuentro de Zapatero y Ferrán, cuando éste último, hace unos pocos meses, y ante un "micrófono traidor", había expresado su nulo aprecio por el presidente. Ahora vuelve esa descalificación recíproca entre ambos: el otro le parece inadecuado e incompetente. Zapatero estará echando de menos a Carlos Ferrer, con toda probabilidad. Y parece que también lo echan de menos -así lo han contado hoy algunos diarios- muchos empresarios defraudados con Ferrán y su estrategia de ruptura...