José Cavero.- La gran manifestacion de Madrid

Actualizado 14/01/2007 1:00:30 CET

MADRID, 14 Ene. (OTR/PRESS) -

A muchos, la manifestación madrileña de este sábado, quince días después del atentado etarra en el que perecieron dos trabajadores ecuatorianos, les recordó la masiva manifestación que, convocada por Aznar en solitario, protestó contra la masacre de los trenes de cercanías de Atocha. Esta vez había muchos convocantes: los primeros, los trabajadores ecuatorianos en España, que constituyen la segunda agrupación nacional de inmigrantes, y que habían visto cómo dos de los suyos, Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, que habían venido a trabajar en España, y a sacar a sus familias de la miseria, quedaban bajo los escombros de cuarenta mil toneladas de encofrados destrozados por la fuerza de quinientos mil kilos de amonal en el modernísimo aeropuerto de Barajas. Una periodista había escrito en su columna., esta misma mañana, para argumentar la conveniencia de acudir a la manifestación, en medio de tan áspera y abominable controversia entre los partidos: Nuestras razones para ir a la manifestación son la madre ciega y descalza de Carlos Palate y la familia humilde de Diego Armando Estacio. Y recordando a esas dos víctimas, y maldiciendo a los desalmados y desnaturalizados que las causaron, muchos miles de españoles procedentes de muchos puntos de España acudieron al lugar de la cita, serios, reconcentrados. Pero, muy posiblemente, la masiva asistencia tuvo oportunidad para compartir muchos otras reflexiones y propósitos, algunos de los cuales finalmente afloraron en los gritos de los asistentes, como el recuerdo de un PP, con Rajoy y Acebes al frente, que posiblemente se arrepienta alguna vez de su actitud errática y absurda. Y a la hora de mencionar a los ausentes, alguna invocación no menos llamativa: 'dónde están los obispos del PP'. Posiblemente rememorando a algunos obispos que se sumaron a anteriores concentraciones promovidas por PP-AVT y ahora ausentes sin razón aparente.

No cabía un alma en el tramo de Colón, Cibeles, la Puerta de Alcalá, y las mediciones habrán dicho, para evitar controversias, que fueron 'muchos miles de ciudadanos'. Como en muchas otras ciudades de España, en Madrid, muchos miles de ciudadanos respondieron a motivaciones muy distintas: desde luego, la protesta enésima contra los descerebrados de ETA, pero también contra algunos ausentes que llegaron a empeñarse en que esta manifestación ni siquiera se llegara a producir "porque no estaba clara su razón de ser". O acaso porque no coincidía plenamente con las seis manifestaciones anteriores que sí tenían perfectamente determinado el propósito final: terminar de una vez con el inquilino que ahora habita en la Moncloa, y que les saca de quicio cuando calla y cuando habla, cuando está presente o cuando se ausenta. También estuvo muy presente, en muchos gritos, el presidente Zapatero, ciertamente.

José Cavero

OTR Press

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