José Cavero.- La subida de impuestos que se anuncia.

Actualizado 11/09/2009 14:00:22 CET

MADRID, 11 Sep. (OTR/PRESS) -

Ciertamente, no parece que haya ningún ciudadano a quien le guste que le suban los impuestos, por más que se le argumente lo del bien general y la mejoría de los más desfavorecidos... Por eso, la comparecencia de ayer del presidente Zapatero, en el Congreso de los Diputados, para inaugurar el nuevo curso político se adivinaba difícil y comprometida para el propio compareciente, su Gobierno y su partido. Los medios informativos han dado cuenta abundantemente de las intervenciones que se produjeron en la Cámara y bien pueden asegurar que la actuación del presidente no fue un paseo militar precisamente ni un baño de multitudes. Por más que recurriera a pedir la buena voluntad del principal dirigente de la oposición, tampoco éste cedió.

Zapatero está convencido de que mucha gente está dispuesta a dar ese "poquito más" que se le requiere -"voy a pedir un poco más de esfuerzo a quien puede hacerlo", dijo-, pero no obtuvo muchos aplausos en esa solicitud. Y mucho menos los de Rajoy, empeñado en afianzar su liderazgo y candidatura a costa de los errores ajenos y con las acusaciones más contundentes: "Han logrado un descomunal déficit de las cuentas públicas. Nunca en la historia de España ha habido más déficit. Las medidas contra la crisis son inconexas y contradictorias, la subida de impuestos generará más crisis, más desempleo y no solucionará el déficit, porque no hay subida de impuestos capaz de tapar el agujero que han creado...

De manera que fue para Zapatero una sesión áspera e incómoda, en este comienzo de su búsqueda de quince mil millones más, del orden de cuatrocientos euros por español, pero sin aclarar mucho más; quiénes serán los afectados y de qué modo harán esa aportación que se les reclama "temporalmente". Ese misterio de cómo y a quién afectará la subida fiscal sigue en la nebulosa y en el secreto... Eso sí, a cambio, los ciudadanos tuvimos ayer noticia de un "consuelo" o compensación: el gasto público también hará su propio aporte, de ocho mil millones. Finalmente, el jefe del Gobierno accede a esta reclamación que la opinión pública ha venido haciendo desde el comienzo de la crisis.

Para empezar, Zapatero anunció la restricción radical de la oferta pública de empleo. Pero está por ver en qué medida logra esa reducción de gastos públicos, entre otras razones porque aproximadamente la mitad de tales gastos están ya transferidos a las comunidades autónomas, que siempre se han manifestado reacias a cooperar en la salida de la crisis. En este sentido, Zapatero retó a Rajoy a ver juntos el gasto de sus administraciones, parece que en un claro desafío para conseguir que ese recorte de gastos públicos no se reduzca a la Administración central, sino que se extienda a las restantes administraciones del Estado, incluidas autonomías, ayuntamientos o entes autónomos de toda naturaleza. Pero Rajoy condiciona cualquier cooperación a que no haya subida alguna de impuestos...

Rajoy aspira a bajar los gastos, pero sin subir impuestos, y en esa misma línea se manifestó, sobre todo, el portavoz de CiU, Durán i Lleida. Por el contrario, sorprendió que el tono del portavoz del PNV, Josu Erkoreka, se hubiera suavizado con relación a los discursos más recientes. "Estamos en el mismo barco, y debemos actuar con responsabilidad", dijo el portavoz nacionalista vasco.

Por lo menos teóricamente, se supone que Zapatero satisfizo a la izquierda, con su anuncio de subir impuestos. Pero esa es la teoría. No se ha sabido de nadie a quien guste que le reduzcan los ingresos que percibe...

OTR Press

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