Actualizado 03/06/2007 02:00 CET

José Cavero.- El viaje de Condy

MADRID, 3 Jun. (OTR/PRESS) -

Prácticamente desde su llegada al gobierno, hace algo más de tres años, Miguel Ángel Moratinos vio cambiado el esquema de su guión: él, que es un experto en cuestiones de Oriente Medio, y que pretendía conseguir la paz entre palestinos e israelíes, ha tenido una asignatura imposible de resolver, llamada normalización de relaciones con los Estados Unidos de América, a la que se ha entregado con pasión y esfuerzo sobrehumanos. De entrada, su tarea se vio sumamente complicada, porque la primera y muy estruendosa decisión de su señorito Zapatero lo condicionó todo, por razón de la retirada de las tropas españolas enviadas por Aznar en cumplimiento de la foto de las Azores y otros compromisos de lealtad personal al emperador Bush.

Por si fuera poco, Zapatero insistió en su teoría y terminó de complicarlo cuando animó a que otros países hicieran como España y retiraran también sus tropas. Los 'neocom' no se lo perdonarán jamás, por más que estén perdiendo aquella guerra todos los días, en el campo de batalla, por estruendosa y vergonzante goleada. A partir de ese momento, hace tres años y pico, Moratinos mendiga en Washington o en la ONU, y se pone de alfombra a los pies de Bush, o si ello no es posible, de su ojito derecho llamado Condoleezza Rice, Condy para los amigos. Incluso relación personal íntima, ha logrado Miguel con Andy, aunque no tanta como el Bush que llegó a pedirle permiso en una nota escrita a su secretaria de Estado para ir a hacer pis.

Pues bien, los esfuerzos de Moratinos, sus argumentos, y los regalos a Condy -un mantón de Manila y varios discos de jazz, no han terminado de descongelar el témpano de color, pese al refranero que proclama que "dádivas quebrantan peñas". Condy y Miguel hablan y discrepan de Cuba, de Afganistán, pero la herida sigue viva cada vez que se evoca Irak, por la sencilla razón de que, según Condy, la retirada de tropas de Irak se hizo muy deprisa y sin avisar a los aliados. Había que prepararlo, sigue lamentando una de las mujeres más poderosas del mundo, o la más de todas ellas.

Ni Moratinos ni Zapatero van a conseguir una cátedra en Washington, ni consejos de administración con el magnate Murdoch o el fondo de alto riesgo Cerberus, que opera desde un 'exilio fiscal' llamado Islas Caimán. Ni Moratinos ni Zapatero pasarán jamás a engrosar los amigos invitados al rancho de Texas, por más que se esfuercen en resultar simpáticos, amables, dialogantes. Ni siquiera por más que empleen al mismísimo Rey don Juan Carlos para suavizar tensiones y disidencias. En Washington, Georges o Condy siempre torcerán el gesto, y no terminarán de fiarse. Estos nacionalistas-socialistas españoles cualquier día les vuelven a dar plantón en La Habana o en Afganistán. No se fían un pelo.

José Cavero

OTR Press

Luis Del Val

Asalto telefónico

por Luis Del Val

Isaías Lafuente

Vacunas reales

por Isaías Lafuente

Francisco Muro de Iscar

Público y privado

por Francisco Muro de Iscar