José Luis Gómez.- A vueltas con España.- Los partidos y la democracia

Actualizado 01/11/2009 13:00:47 CET
Actualizado 01/11/2009 13:00:47 CET

José Luis Gómez.- A vueltas con España.- Los partidos y la democracia

MADRID, 1 Nov. (OTR/PRESS) -

Hay gente que dice que todos los partidos --y todos los políticos-- son iguales. Y en algunos casos, puede que sea parcialmente cierto. Pero otros hechos desmienten este tipo de simplificaciones. Así, por ejemplo, tras las últimas medidas judiciales de Baltasar Garzón en materia de corrupción, no todos los partidos están actuando de la misma manera. CiU ya anunció la suspensión temporal de la militancia de los ex altos cargos de la coalición nacionalista imputados en la presunta trama de corrupción investigada por la Audiencia Nacional, es decir, el ex conseller de Economía Macià Alavedra y el ex secretario de Presidencia Lluís Prenafeta, en sus tiempos persona de confianza de Jordi Pujol. E inmediata también fue la reacción del PSC, que anunció la expulsión del partido de los tres militantes socialistas implicados, entre ellos el alcalde de Santa Coloma, Bartomeu Muñoz, y la suspensión de militancia del teniente de alcalde Manuel Dobarco y de un cargo ejecutivo municipal, Pascual Vela. Tras reiterados episodios similares en las filas del PP no se observó en su reacción ni tanta inmediatez ni tanta contundencia, lo cual puede ser sin duda un nuevo elemento de reflexión para Mariano Rajoy en vísperas de esa ejecutiva que se presume tan expeditiva por las medidas que piensa tomar para poner orden en sus filas y se supone que algo más que orden: legalidad.

Puestos a destruir falsos mitos, el juez Baltasar Garzón también parece empeñado en demostrar que no persigue a los políticos por su color partidario, sino por sus malas prácticas, como lo pone de manifiesto con el envío a prisión de los cinco políticos detenidos en la llamada trama Pretoria, fruto de una operación que también lleva consigo altas fianzas para tres empresarios implicados. En lo que sí hay coincidencia es en los intereses en juego en esta y en otras operaciones que afectaron a dirigentes del PP, ya que vuelve a aparecer en escena una trama organizada dedicada a conseguir la recalificación de suelo, ahora en varios municipios del área metropolitana de Barcelona.

Si alguna amenaza hay para todos los políticos, más allá de las penas que puedan corresponderle a los detenidos, es un aumento de la abstención. Los partidos no son los únicos generadores de corrupción en el país, eso también es así, pero ellos tienen un papel constitucional que les obliga más que a nadie a dar ejemplo. En cierto modo, necesitan reinventarse a tiempo para que la democracia no corra más riesgos de sentirse amenazada.