MADRID 22 Abr. (OTR/PRESS) -
Mientras el ministro de Exteriores, el señor Albares, descalificaba sibilinamente a Maria Corina Machado, la líder de la oposición en Venezuela a la dictadura chavista-madurista, nuestro Presidente se codeaba en Barcelona con algunos dirigentes políticos que, supuestamente, están en la vanguardia del progresismo político, lo cual, en lo que respecta a algunos de los asistentes, es mucho suponer.
Verán, yo creo que ha sido un error por parte de Sanchez y los suyos no reunirse con la líder venezolana, pero también ha sido un error de ella esquivar esa reunión.
La señora Machado es la líder de la oposición en Venezuela, y Pedro Sánchez es el Presidente del Gobierno de España, de manera que ambos tienen la obligación de dejar sus simpatías o antipatías a un lado y sentarse a hablar.
En cuanto al ministro Albares, en esta ocasión no ha estado a la altura de lo que se espera de un diplomático. De manera que en mi opinión se han equivocado ambas partes, María Corina Machado por un lado y nuestro presidente de Gobierno por otro. Lo diré alto y claro: la señora Machado, al codearse solo con el PP, desconcierta y pierde apoyo entre los ciudadanos de la izquierda que abominan del chavismo- madurista.
Pero volviendo a la reunión de amigos de Pedro Sánchez de allende los mares, sin duda la cumbre Global Progressive Mobilisation ha sido un éxito. Un éxito por la presencia de dirigentes políticos de todos los continentes, aunque lo que está por ver es qué efectos tendrá para la gente común el resultado de la reunión.
La cumbre se puede resumir en que Sánchez y sus invitados han acordado que van a plantar cara a los partidos de extrema derecha, partidos que, en mi opinión, se están desinflando como un globo de feria.
Los líderes y los postulados de la extrema derecha son tan burdos que están provocando rechazo incluso entre quienes en algún momento pudieran sentirse tentados en tenerles en cuenta. A Pedro Sánchez hasta ahora le ha venido bien eso de asustar al personal al grito de que viene la extrema derecha, pero ahora prefiere el de No a la guerra. Pero hay mucha impostura en su posición porque nuestro Presidente es muy selectivo respecto a qué guerras condena y a cuáles ignora.
En cuanto a la "cumbre" del progresismo más en boga han acudido políticos de muy diferente calado. Algunos no es que no sean progresistas, que muchos tampoco lo son, es que no son precisamente adalides de la democracia. No diré nombres por aquello de que está muy feo señalar, pero miren las fotos y la lista de participantes y encontrarán unos cuantos que, como diría cualquier adolescente, tienen "un morro" que se lo pisan al dar lecciones de democracia y libertad.
Esperemos, aunque quizá es mucho suponer, que esta cumbre haya servido para algo más que Sánchez y sus invitados salgan en los "telediarios" e informativos de sus respectivos países.
Ojalá me equivoque, porque falta hace que en este mundo de hoy haya políticos capaces de dar respuesta a los desafíos, no solo de la extrema derecha, también de la globalización o de la crisis provocada por las guerras en Ucrania y en Irán, y tantas otras guerras a las que no se presta atención.
Pero ya que Pedro Sánchez se ha convertido en el jefe progre del mundo entero, debería ser más explícito y condenar TODOS los regímenes totalitarios y autocráticos donde no se respetan los Derechos Humanos. Y termino como empecé este artículo: en mi opinión tanto el Presidente de nuestro Gobierno como la líder de la oposición venezolana María Corina Machado han errado al no reunirse, el uno por "A" y la otra por "B", y el resultado es que no han estado a la altura de lo que representan.