Actualizado 08/05/2007 02:00 CET

Julia Navarro.- Escaño Cero.- Amo a Francia

MADRID, 8 May. (OTR/PRESS) -

¡Que envidia¡ Sí, los políticos franceses me producen envidia. Les dire porqué. El discurso de Nicolas Sarkozy como nuevo presidente de Francia me pareció estupendo, a la altura de lo que una imagina que debe de ser un presidente de un país. Y cuando dijo que Amaba Francia me hizo pensar en que ningun político español sería capaz de hacer esa afirmaicón sin miedo a que le acusen de ser un "facha". Lo mismo sucede con Segole Royal, que se ha pasado la campaña electoral gritando "viva la República, Viva Francia", con la bandera en lugar destacado y cantando La Marsellesa. ¿Se imaginan algo así en el PSOE, en este PSOE?.

En España solo se sienten orgullosos de ser lo que son los nacionalistas. Es decir, los nacionalistas vascos se emocionan con su himno y su bandera, y no digamos los catalanes. Todos reverencian sus símbolos comunes. Bueno, todos los nacioanlistas quiero decir, porque lo que en nuestro país falta es alguién capaz de hacerse sentir a los españoles orgullosos de serlo, capaz de unir por encima de diferencias, capaz de argamasar este viejo país, en vez de convertirlo en un puzzle o en un rieno de taifas.

Francia ha elegido presidente a Nicolas Sarkozy y este hombre parece decidido a devolver a los franceses el orgullo., un tanto disminuido en los últimos tiempos a cuenta de la crisis económica y política que atenaza a la República.

Sarkozy va a reinventar la "grandeza" de Francia y desde luego va a ser motor de la anquilosada Union Europea. Sí, me ha gustado el primer discurso de Sarkozy como presidente de la República, porque no ha sido un discurso partidista, sino de presidente, del hombre que se eleva de la lucha partidista, de las diferencias, y asegura que respeta no solo a su rival, la señora Royal, sino a esos diecisiete millones de franceses que la han votado.

En mi opinión, Segolene Ryal cometió un error durante su campaña y es que al final redujera todo su discurso y propuestas a demonizar a Sarkozy, a hacer un llamamiento de todos contra él. Y, sin embargo, Segolene Royal puede, y debe, sacar rédito a su excelente resultado electoral aunque haya perdido. En junio, los franceses vuelven a las urnas para decidir quienes serán sus representantes en la Asamblea Nacional, y es en esas elecciones donde Royal debe de consolidar todo el camino recorrido.

En cuanto a las relaciones de Sarkozy con España, todo hace prever que su sentido de hombre de Estado primará sobre cualquier consideración. Nuestro presidente, José Luis Rodríguez Zapatero apostó, como era lógico, por Segolene Royal, pero eso no quita para que se ensombrezcan las relaciones con el país vecino. Lo importante es que en estas elecciones Francia se reinventa a sí misma y aparece llena de fuerza y vitalidad de la mano de Sarkozy. Claro que quien quiera hacer una lectura similar para España lo tiene crudo. Rajoy carece del impetú, programa, y consistencia del nuevo presidente de Francia.

Fermín Bocos.