Actualizado 23/09/2009 14:00 CET

Julia Navarro.- Escaño cero.- A la calle

MADRID, 23 Sep. (OTR/PRESS) -

Les pasa a todos los presidentes y a todos los gobiernos, sean del color que sean: en cuanto empiezan a recibir criticas de grupos calibre creen que la culpa es de los responsables de "comunicar" a la sociedad todo lo bueno que hace el Gobierno. Ni por un momento se les ocurre pensar que el problema no son los "comunicadores" sino que lo que se comunica no convence a los ciudadanos. Peor todos los gobiernos caen en la tentación de tratar a los ciudadanos como niños a los que hay que engatusar a través de campañas explicativas que son pura propaganda.

Pero como la historia se repite éste como otros gobiernos anteriormente, ha decidido que tiene que explicarse mejor, y junto al PSOE, van a movilizar a todos los altos cargos para que vayan por toda España explicándose.

Mientras tanto el gobierno así como los dirigentes del PSOE se rebelan contra las criticas diciendo que es cosa de gente del pasado. Asi que ahora resulta que criticar las políticas del Presidente Zapatero es cosa de la "vieja guardia" del PSOE y de los "poderosos" y, supongo, que darle la razón y hacerle la ola debe de ser cosa de socialistas modernos y ciudadanos de la clase trabajadora. No voy a decir que me sorprende que ésta sea la "consigna" que lanzan desde el "aparato" del PSOE y los "fontaneros" de Moncloa, porque realmente a éstas alturas ya no me sorprende casi nada, pero en todo caso me parece que el argumento que emplean para defender a Zapatero es demasiado burdo.

El presidente se equivoca, como nos equivocamos todos, y sus políticas son cuestionables, a la vista de los resultados. El problema al que se enfrenta Zapatero no es que la "vieja guardia" del PSOE le critique, o que haya un grupo mediático que le aprieta las tuercas en función de sus intereses,(de la misma manera que otros grupos mediáticos le jalean en función de también sus propios intereses),el problema del Presidente es que hay miles de votantes y simpatizantes socialistas desencantados con su política. Buena parte de los ciudadanos tienen la sensación de que no sabe adónde va y que no tiene ninguna receta clara para abordar la crisis y eso no se debe solo a que de vez en cuando improvise.

La realidad es que Rodríguez Zapatero ha perdido el "estado de gracia" en el que ha estado instalado hasta hace bien poco porque los ciudadanos le han visto el cartón piedra, es decir que detrás de la sonrisa y del supuesto talante no había demasiada consistencia. Vaya por delante que no seré yo quién le critique sus políticas sociales, porque creo que obligación del Estado no dejar desamparados a quienes más lo necesitan. Faltaría más que con los impuestos de todos se haya tenido que ayudar a la banca a resolver sus problema y sin embargo se dejen a su suerte a los miles de trabajadores víctimas de la codicia y el mal hacer empresarial de unos cuántos. Pero hay muchas maneras de hacer políticas socialdemócratas y en el caso de Zapatero lo que se ve es que no tiene ningún plan y eso produce vértigo.

Creen en Moncloa que el presidente e un genio y el problema es la comunicaicón, osea que los encargados de dar la buenas nuevas no lo hacen como deben. Esa suele se runa creencia común a todos los gobernantes cuando comienzan a tener problema, creen que el problema es el continente y no el contenido. Más allá de ese cierre de filas a la bulgara que los socialistas interpretaron el pasado fin de semana durante el comité federal, lo cierto es que el presidente no convence y ha está sufriendo un desgaste brutal para solo llevar un año de legislatura.

Ciertamente puede encontrar votos para aprobar los Presupuestos Generales del Estado e ir ganando tiempo y alargar la legislatura hasta el final, pero la cuestión de fondo es cómo vamos a llegar hasta el final. Los dioses ciegan a los hombres cuando les quieren perder, y está visto que siempre hay un momento en que los presidentes se ciegan ayudados por su entorno, inventándose enemigos poderosos en vez de reconocer la verdad, que no suele ser otra que se están equivocando en su manera de gobernar.

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